Esclavitud moderna y trata de personas: panorama 2022

Esclavitud moderna y trata de personas: panorama 2022

Cada año se reportan 50 mil nuevos casos de trata en el mundo. Tres de cada diez víctimas son menores de edad. Y se calcula que actualmente hay más de 40 millones de personas sometidas a trabajo forzoso, esclavitud sexual, mendicidad y otros tipos de explotación.
Fiorella Cubas

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fcubas@elfoco.pe
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*Desde Marruecos, sede del Global Freedom From Slavery Forum 2022

Este año, entre el 26 de marzo y 1 de abril, Marrakech, la ciudad más visitada de África del Norte, albergó el Global Freedom From Slavery Forum, el mayor encuentro de líderes que luchan contra la esclavitud y la trata de personas. Aunque este espacio reunió también a víctimas de trata de todo el mundo, las historias estremecedoras no solo conmovieron, sino que sirvieron de insumo para pensar más que nunca en medidas que den esperanza.

Conocer el número real de las víctimas es siempre imposible, pero se calculan más de 40 millones de personas son sometidas a trabajo forzoso, esclavitud sexual, mendicidad y otros tipos de explotación, según Global Slavery Index. Lo real es que la trata de personas en el mundo sigue afectando principalmente a mujeres y niñas: son el 65 % de las víctimas identificadas. También es preocupante que, según información reciente, hay un aumento de casos en hombres y niños, que ahora llegan al 35% de las víctimas.

«Los tratantes nunca cierran su negocio. Las víctimas tuvieron que hacer cuarentena junto a sus explotadores», John Richmond, exlíder de lucha contra la trata de EE. UU.

Como los métodos de captación siempre se reinventan, luchar contra la trata de personas es tan o más difícil que combatir el propio narcotráfico. Es por ello que, para organizar las acciones contra este problema, a Marruecos llegaron gobiernos, supervivientes, líderes de ONG, periodistas y miembros de organismos internacionales. ¿El objetivo principal del encuentro? Fortalecer el movimiento de lucha.

Las famosas cuatro “p” que resumían la lucha contra la esclavitud (prevención, promoción, persecución y parteariado) lamentablemente ya no son suficientes. El fenómeno ha ido cambiando y, aunque cueste reconocerlo, claramente hay una evolución del delito. Son varios los factores.

La pandemia como catalizador del problema

El primero es el deterioro socioeconómico que trajo la pandemia del COVID-19. La recesión causada por el virus impactó directamente en el riesgo de ocurrencia del delito, motivada por las necesidades económicas y el desempleo. Así, la vulnerabilidad de las víctimas creció en todo el mundo.

Según Bukeni Waruzi, director ejecutivo de Free the Slaves, la pandemia ha exacerbado la esclavitud moderna, especialmente a nivel local. Ello porque son precisamente los espacios locales o alejados donde están los más vulnerables frente al cambio climático, los conflictos armados y la migración desordenada.

“Los tratantes nunca cierran su negocio. Las víctimas tuvieron que hacer cuarentena junto a sus explotadores”, sostiene John Richmond, quien fue nombrado por el gobierno de Estados Unidos para dirigir la lucha contra la trata mundial en el 2018.

Aunque la pandemia profundizó las brechas económicas, hay también quienes piensan que no todo fue negativo. Ello porque visibilizó la importancia de los trabajos esenciales en la economía, muchos de los cuales siempre se han dado en condiciones laborales precarias.

Para Marcia Eugenio, directora de la Oficina del Niño Laboral, Trabajo Forzoso y Trata de Personas del Departamento de Trabajo de EE. UU., aunque la crudeza de la pandemia generó sosiego económico, de otro lado, se generaban mejores condiciones tecnológicas entre los entes cooperantes de la lucha contra la trata. Esto fue posible gracias a la tecnología podían sostener reuniones y monitorear avances en todo el mundo solo al alcance de un click. “Hace 10 años no tenías esto. Es bueno también celebrar los logros que sobresalen luego de los problemas y no solo ver las cosas que no están funcionando bien”, dijo Eugenio.

“La pandemia también hizo que se vean quiénes son los trabajadores más esenciales. Por ejemplo, los que están en la agricultura, ellos eran necesarios para tener alimentos en nuestra casa. En términos de concientización fue un paso importante, porque se visibilizó también la condición de ellos y se les dieron mejoras, como al sector salud o a los profesores”, añadió la funcionaria norteamericana.

El común denominador en los países afectados por la COVID-19, según se concluyó en el foro, fue aplicar la política de reducción de recursos a programas que “no son urgentes” dejando con menos dinero a las acciones de lucha contra la trata de personas y el trabajo infantil.

La falta de trabajo digno

“¿Tú renunciarías o saldrías de tu país si tuvieras un buen trabajo? Pues, claro que no”, sostiene Marcia Eugenio. Un segundo factor que está presente en la mayoría de países, y que influye directamente en la trata de personas y la esclavitud, es la ausencia de trabajo digno.

Las formas de esclavitud no solo se circunscriben a la explotación sexual, sino, por ejemplo, también al trabajo infantil o al trabajo forzoso. Es verdad que la explotación sexual se mantiene como la principal finalidad de explotación en el mundo con el 50% del total de casos; a nivel mundial ya se registra un sorpresivo incremento del trabajo forzado como la mendicidad ajena (del 34 % en 2016 al 38 % en el 2020).

«La pandemia también hizo que se vean quiénes son los trabajadores más esenciales. En términos de concientización fue un paso importante, porque los visibilizó», Marcia Eugenio, directora de la Oficina del Niño Laboral, Trabajo Forzoso y Trata de Personas de EE. UU.

El trabajo forzoso se da principalmente en el campo doméstico, en la construcción, en la agricultura, minería y en el sector textil. “Todas las regiones son importantes y ello porque no en todos lados los problemas son los mismos” afirma Bukeni Waruzi, director de Free The Slaves.

En el África el trabajo infantil aumentó en el 2022, según Unicef. Lo preocupante es que estos 16 millones de niños que han realizado trabajo infantil lo registran desde hace cuatro años. Es decir, la cifra ya iba en alza antes de la pandemia.

El Global Freedom From Slavery Forum busca unir a personas que luchan contra la trata de personas y la esclavitud de diversas partes del mundo y quienes, de otra manera, no hubieran podido encontrarse. En la imagen: Bukeni Waruzi, director ejecutivo de Free The Slaves. (FOTO: Fiorella Cubas)

“Hay más de 200 millones de personas en el mundo que no tienen empleo pero, paradójicamente, tienes 160 millones de niños que están trabajando. Eso genera un desbalance muy grande. ¿Por qué se da? No podemos progresar como sociedad si no se tiene una clase fuerte que exija trabajo decente”, agrega Marcia Eugenio.

Si bien hay avances logrados a partir de la Alianza 8.7 —la asociación mundial para erradicar el trabajo forzoso, la trata y el trabajo infantil—, es verdad que se requiere una aplicación efectiva de las leyes. Y por supuesto, una mejor activación de actores en la sociedad civil.

Explotación sexual en internet

La trata de personas y la esclavitud es un mal camaleónico. Hay nuevos tipos de explotación. Ya sea por el boom tecnológico o el distanciamiento social impartido en los dos últimos años, se han creado nuevos tipos de explotación en plataformas digitales.

“Muchas mujeres son captadas para elaborar videos, transmisiones en vivo y otros contenidos de explotación sexual que se realizan en internet y previo pago”, sostiene Jenny Morón, coordinadora del departamento de derechos humanos del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas. Morón precisa que muchas de ellas son ciudadanas que han llegado a República Dominicana en busca de trabajo tras la Guerra entre Rusia y Ucrania.

Los principales factores de riesgo que son aprovechados por los tratantes en el mundo, de acuerdo con los casos analizados son las necesidades económicas, son la condición migratoria irregular, antecedentes de conflictos familiares, principalmente en casos de niños, niñas y adolescentes, y la generación de dependencia afectiva con el tratante como mecanismo de sometimiento. En el Perú, ​​las redes sociales fueron usadas en el 80% de casos de trata de personas registrados en lo que va del año, según la Fiscalía Especializada en Trata de Personas de Lima.

«Muchas mujeres son captadas para elaborar videos, transmisiones en vivo y otros contenidos de explotación sexual que se realizan en internet y previo pago», Jenny Morón, coordinadora del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas.

La trata de mujeres y niñas se ha extendido al ciberespacio. Y todo ello por medio de las redes sociales, según afirma un informe de CEDAW. “La pandemia ha revelado la urgencia de analizar el uso de la tecnología digital en la trata y de cómo aprovechar esa tecnología para combatir el delito”, dijo Dalia Leinarte, integrante del comité y encargada de redactar las recomendaciones generales para hacer frente al fenómeno.

Esclavitud moderna: concepto naciente

“Si a diez personas le haces la pregunta ¿qué es esclavitud moderna? Los diez te van a dar diferentes respuestas sobre el concepto”, sostiene Marcia Eugenio, del departamento de Estado de EE.UU.

Aunque este concepto paraguas puede tener diversas acepciones, busca comunicar que la esclavitud no terminó, sino que, por el contrario, evolucionó y sigue presente hasta nuestros días. En concreto, se refiere a las condiciones de trabajo infrahumanas a las que millones de personas se ven expuestas o que no cobran ni un centavo por lo que hacen.

Para John Richmond, este concepto tiene categorías donde uno encuentra figuras como esclavitud, la servidumbre, el trabajo forzado y demás. “Es como que el cáncer es uno y los tipos son los linfomas, carcinomas, leucemias, sarcomas”, afirmó.

En el foro se dieron alcances sobre los principales avances en lucha contra la esclavitud y la trata de personas. Se llevaron, además, workshops y grupos de discusión sobre temas regionales. En la imagen: Grace Forrest (fundadora de Walk Free), Jasmine O’Connor (directora de Anti-slavery International), Fiorella Cubas (socia de EL FOCO) y Sophie Otiende (directora general del Fondo Mundial para Acabar con la Esclavitud). (FOTO: Free The Slaves)

Para Marcia Eugenio, la omisión de un estándar internacional en el concepto puede tener también un aspecto positivo. “Es bueno porque cada uno puede construir un concepto y hace que si oye ese término, le preocupe, y le genere a tomar acciones. Puede ser bueno porque así empoderamos a los trabajadores, pero también es un poquito problemático porque no tenemos claridad (…). Es bien importante tener términos claros, especialmente para hacer investigaciones y tener datos específicos”, sostuvo.

Sin embargo, aunque este concepto nace, de otro lado, conceptos anacrónicos como “trata de blancas” han ido extinguiéndose a lo largo de estos años por no visibilizar el problema real de la explotación sexual. El desactualizado término de “trata de blancas” se adoptó cuando, a partir de las guerras mundiales, mujeres europeas de piel blanca eran captadas y transportadas a otros países siendo vendidas y explotadas sexualmente en redes de tráfico y trata de personas.

Congregación y mirada a futuro

El año pasado Free The Slaves llevó a cabo cinco foros regionales (América Latina, Asia, África, Medio Oriente, Europa, América del Norte y El Caribe) que sirvieron de base para plantear discusiones sobre esclavitud post pandemia y analizar los otros grandes problemas que acompañan este mal: el cambio climático, la migración y la ausencia de políticas públicas.

La edición de este año quería focalizarse en medidas concretas y locales para corregir acciones regionales. El Freedom From Slavery Forum apostó también por un propósito real y poco presuntuoso: forjar un espacio para que los líderes del movimiento mundial de la lucha contra la esclavitud pueden tener mayores espacios de diálogo.

John Richmond, exlíder de la lucha contra la trata designado por Donald Trump y el Senado en el 2018. (FOTO: Fiorella Cubas)

Según Sandra Camacho, ponente y miembro del SICAR Cat (congregación de las Adoratrices de Barcelona) que explicó cuán importante es tener espacios para crear alianzas entre la sociedad civil y la administración pública, “es clave tener alianzas con ONG, instituciones, jueces, personas influyentes, partidos políticos y periodistas para incidir políticamente y generar un cambio sistémico”.

Luchar contra la trata de personas es un tema de defensa a los derechos humanos. Y es por ello que revitalizar el movimiento resulta muy importante. “Este tipo de encuentros son como un poco de agua en medio del desierto”, afirma Richmond.

El foro global sirvió también para motivar la lucha de aquellas organizaciones que están cumpliendo labores significativas en el mundo. Es así que este año premió a Survivor Network of Camerún por sus esfuerzos en la defensa, en la capacitación, en el apoyo y el empoderamiento económico a los y las sobrevivientes de trata y esclavitud moderna.

“Hace doscientos años el tráfico de personas era legal, y estaba en la constitución de los países como consecuencia de miles de años. Ahora es algo que está prohibido. Solo eso es algo fantástico”, sostiene John Richmond.

«Es clave tener alianzas con ONG, instituciones, jueces, personas influyentes, partidos políticos y periodistas para incidir políticamente y generar un cambio sistémico», Sandra Camacho, integrante de SICAR Car.

Aunque el papel de las leyes y la estructura jurídica es fundamental, hay un tema de implementación y puesta en práctica de las leyes que no se está llevando a cabo. Por ello, como hallazgos del encuentro encontraron la importancia de implementar sinergia entre sociedad civil, gobierno y comunidad académica. Terminar con que el gobierno mire con desconfianza a la sociedad civil y no vea que son un compañero valioso y deben empezar a ser considerados como un aliado.

Perú es uno de los países de Latinoamérica a los que Free The Slaves ha puesto en la mira. Según Bukeni Waruzi, están en búsqueda de nuevos proyectos de investigación. “Queremos llevar a cabo proyectos y trabajar especialmente con las organizaciones civiles y comunidades indígenas” sostuvo.

En el 2023, el Freedom From Slavery Forum se realizará en República Dominicana. Y se escogió esta nación por lo arduo que hay que trabajar en el Caribe en materia de comunicación, de leyes y el destino del presupuesto nacional para combatir la esclavitud moderna y la trata de personas.

En lo que al Perú y nuestra región compete, el próximo lunes 22 y martes 23 de agosto se llevará a cabo el Foro Regional de Latinoamérica, cuyo propósito es promover compromisos locales y lograr sinergias globales para combatir la esclavitud. Las inscripciones estarán abiertas aquí.

*Este informe fue entregado el 20 de abril de 2022.

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