Cómo Backus ha dividido a los cerveceros artesanales

Cómo Backus ha dividido a los cerveceros artesanales

La compra de Barbarian, por parte de la multinacional Ab Inbev, ha despertado temores en la creciente industria. Ahora los cerveceros artesanales están en busca de nuevas salidas ante la pandemia.
Fernando Pinzás

Fernando Pinzás

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Los tanques vuelven a llenarse, poco a poco, en la planta de Casa Belga, una cervecería artesanal ubicada en una antigua casona cerca a la Plaza Mayor. Al igual que el centenar de cervecerías de este rubro a nivel a nacional, entre chicas y medianas, ellos tuvieron que dejar de producir por casi cuatro meses a raíz de la pandemia.

Olivier Díaz inició este negocio en el 2013, primero para importar las más sofisticadas cervezas de Bélgica. Luego, en pleno boom de la bebida, se animó por hacer la suya propia, a la que denominó Lima 1, la cual se consigue en su propio local y en algunos bares y restaurantes.

Para hacer frente a las pérdidas, Casa Belga inició una campaña de crowdfunding entre sus clientes a cambio de algunos beneficios, y convocó a otras marcas para compartir su planta y disminuir costos de producción.

Pero la situación ya se complicaba desde antes para esta cervecería relativamente chica (producían cerca de 2 mil litros al mes).

“Teníamos un pequeño local en Surco, en un boulevard donde habían cerca de 8 bares. Conversamos con ellos y acordamos instalarles caños con nuestra cerveza. Pocas semanas antes de instarlos, los dueños nos dijeron que, finalmente, ya no iban a trabajar con nosotros sino con Barbarian, que tenían al mismo distribuidor que les daba Pilsen y que tenía los equipos. Nos cortaron el mercado”, cuenta Díaz, sobre un hecho que sucedió antes de la pandemia.

Y es que, en agosto del año pasado, la multinacional AB Inbev, que ya era dueña de la gigante Backus, anunció la compra de Barbarian, a través de su grupo ZX Ventures. El monto de la transacción es confidencial, pero, según algunas especulaciones, podría llegar a los US$ 5 millones. Nada mal para tres jóvenes emprendedores que habían comenzado a preparar cerveza en su garaje, hace ya diez años, más por curiosidad y por pasión que por negocio.

De esta manera, una de las primeras y más exitosas cervecerías artesanales peruanas se incorporó al portafolio de lo que, para muchos, es un monopolio imparable. Y es que AB Inbev tiene el 98% del mercado cervecero peruano, una cifra que, si se compara con otros países de la región, es bastante alta para un solo holding.

El cierre de los bares ha obligado a los cerveceros independientes a buscar otros métodos para ofrecer sus productos. (Foto: Fabiola Granda)

 

Para muchos, Barbarian se pasó al “lado oscuro” luego de años de fomentar el desarrollo de una cultura independiente y autogestionada, y de mostrar nuevas opciones distintas a las archi conocidas Cristal, Pilsen y Cusqueña. Pero, ¿cómo afecta a las decenas de cervecerías artesanales medianas y chicas que Barbarian se integre a una multinacional?.

La cerveza más cara de la región

Para ir respondiendo estas preguntas, hay que comparar el mercado local con el de otros países cercanos. Según Marco Málaga, vocero de la Unión de Cerveceros Artesanales del Perú (UCAP), sus asociados representan apenas el 0,15% de todo el rubro cervecero. Es cierto que es un mercado minoritario, pero la diferencia es notoria con respecto a Chile, donde los artesanales son el 1,8% del mercado. En Argentina y Brasil, donde la penetración de este tipo de cervezas llega al 3%. El porcentaje restante está conformado por industriales y/o importadas.

“La realidad es que el mercado peruano es monopólico. Hay un jugador que es omnipotente, después está una empresa que acaba de ser vendida y que tiene un rol secundario, de perfil bajo. Después están las cervezas importadas y después estamos nosotros, los cerveceros artesanales, que somos un montón”, señala Málaga.

Es decir, además de los notorios efectos de la pandemia del COVID-19, que pararon la producción de cerveza por más de tres meses, estos empresarios se enfrentan ahora a una competencia que, según refieren, podría ser desleal.

Así como Casa Belga, otras cervecerías de mayor producción se han visto igualmente afectadas por la pandemia y, sobre todo, por el monopolio de Backus. Cumbres es una de las marcas más conocidas, que surgió de esta primera ola junto con Barbarian, Sierra Andina o Nuevo Mundo.

Cumbres comenzó el 2012 como un negocio familiar que apostaba por un campo inédito. Jorge Jiménez, uno de los fundadores, recuerda que viajaron a Argentina para llevar algunos cursos para aprender a preparar esta bebida. Ahí comprendió que un punto diferencial es el incorporar ingredientes netamente peruanos como el café, la quinua, el maracuyá o el aguaymanto. Tras posicionarse como una de las mejores cervecerías, este año tenían planeado mudarse a una nueva planta y crear un bar o taproom. Ese proyecto, por supuesto, quedó suspendido.

De los doce mil litros que producían al mes, ahora están en el tercio. Y, debido al cierre de los bares y a los cambios en el funcionamiento de los restaurantes, ya no pueden vender su producto en barril, para garantizar un mejor sabor, sino que solo pueden hacerlo en botella. Y directamente al consumidor.

Oveja Negra, otra de las marcas más conocidas, también está luchando por mantener su nivel de ventas, que ahora está en un 10%, según cuenta Stephan Farfán, uno de los fundadores.

Este método directo de venta con el cliente es la principal modalidad por la que han optado para mantenerse. Y es que, como se entiende, dada la baja escala de producción, el margen de ganancia es poco. Pero no hay de otra.

Brutus es otra de las cervecerías que ha debido priorizar su producción en botellas para la venta directa. (Foto: Fabiola Granda)

 

Desde que empezó el boom de las artesanales, hace 7 años aproximadamente, los productores, incluyendo a Barbarian, han enfrentado muchos obstáculos. Tuvieron que ingeniárselas para crear puntos de venta, enfrentar las dificultades para importar materia prima, pues en el Perú no se produce ni cebada malteada ni lúpulo. Y, sabemos que importar en cantidades relativamente chicas, termina siendo costoso. Estos insumos, según refiere Málaga, terminan costando “cinco veces más de lo que le cuesta a Backus”.

Estos factores y otros como un Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) que no distingue a grandes de chicos, hace que, por ejemplo, una botella chica de una artesanal de 330 ml cueste 12 soles, mientras que una Pilsen o Cristal de 620 ml esté en 5. En otros países como Chile o Argentina, la diferencia de precios entre estos tipos de cerveza no es tan amplia.

De las cerca de cien cervecerías artesanales que hay en el Perú, apenas cinco se pueden encontrar en supermercados y tiendas. El resto, mientras tanto, solo estaba disponible en bares o a través de tiendas especializadas. Ante la cuarentena y las restricciones por la pandemia, estas pequeñas y medianas empresas han tenido que ver alternativas para subsistir –o la odiosa palabra de moda: reinventarse– y, así, optaron por la venta directa.

Además de las pérdidas por la pandemia, existe temor entre los cerveceros independientes de que AB Inbev y su adquisición de Barbarian los puedan limitar en su crecimiento.

Ignacio Schwalb, uno de los fundadores de Barbarian, sostiene que esto debe verse como una oportunidad. “Cuando entró Candelaria, con un precio un 30% más bajo, no lo tomamos como algo tan negativo. Nos quitó ventas, obviamente, pero nos obligó a ver para atrás, ver nuestros procesos, poner más interesante nuestro marketing. Las dificultades en el mercado siempre están. Siempre vas a tener un nuevo jugador. En este caso es AB Inbev pero podría ser una persona que ponga algo como Candelaria o más grande. Nuestra misión es hacer crecer el mercado de cerveza artesanal y lo último que queremos es jugar sucio y querer destruir a las chiquitas”, explica Schwalb.

Marco Málaga, de la UCAP, explica que la estrategia de AB Inbev es conocida. “Ellos utilizan esa cervecería (Barbarian) para generar un portafolio de marcas. Cuando van a un punto de ventas, te dicen: ‘Acá está mi Cristal, mi Pilsen y mi artesanal’. Tienen un poder de venta tan grande que llegan a lugares donde no podemos llegar”, alerta.

Barbarian surgió el 2011 y, desde entonces, se convirtió en una de las principales cervecerías artesanales del país.

Según cifras de la UCAP, el 2019 los cerveceros artesanales produjeron dos millones de litros. Se esperaba que este año la cantidad aumente en un 50%. Debido a la pandemia, tuvieron que suspender las operaciones en planta y actualmente muchos trabajan a la mitad del funcionamiento. Con suerte, se cerrará el año con una producción de 1,5 millones: la misma del 2018.

¿Artesanal o industrial?

Explicar qué es una cerveza artesanal puede ser complicado, más aún cuando muchos afirman que Barbarian ya no pertenece a esa categoría.

Una definición interesante es la del Gremio de Productores de Cerveza Artesanal y Natural (Gecan), con sede en Barcelona. Entre otros puntos, destaca que “la empresa tiene el límite de microempresa o pequeña empresa autónoma”. Y señala: “Prevalece en la fabricación el factor humano sobre el mecánico con la obtención de un resultado final individualizado, que no se produzca en grandes series. En la elaboración de la cerveza no se permite la pasteurización, lo que la hace natural”. Por supuesto, en el Perú no todos comparten esta definición de la Gecan.

Marcando distancia de la polémica, José Alberto Castro, quien es juez cervecero certificado (pueden seguir su interesante blog llamado tomandoaltura.com), sostiene que hay mucha “susceptibilidad” con el tema.

“Están viendo lo artesanal como una forma de diferenciarse de los grandes, pero bajo argumentos risibles, diciendo que se hace a mano o que no lleva otros productos químicos. Eso pasa, si embargo, nunca enfocándose en la calidad. Y esta calidad se ve afectada porque no tienen procesos de pasteurización o filtrado, y esto hace que al final la cerveza artesanal de estos puristas y pequeños productores tenga poco tiempo de vida”, sostiene Castro.

Ignacio Schwalb, de Barbarian, opina también que no hay un consenso en la definición de lo que es una cerveza artesanal, pero señala que seguirán fabricando su cerveza como siempre: sin usar aditivos ni aceleradores de fermentación y con ingredientes naturales. Eso sí, señala que al trabajar con una gran inversión detrás, aspectos como la calidad o la logística están asegurados.

“¿Quien tiene más calidad? ¿Los que controlan todos los pasos del proceso, tienen un laboratorio súper profesional y que buscan que cada lote sea consistente? ¿O una cervecería que manda un lote muy bueno, después 3 lotes malos y luego uno más o menos? La calidad no define si algo es artesanal o no porque si no, estaríamos en desventaja frente a la cervecería industrial”, afirma.

Marco Málaga, vocero de la UCAP.

 

Desde la otra orilla, Stephan Farfán, uno de los socios de Oveja Negra y expresidente de la UCAP, opina lo contrario: “Barbarian fue una cerveza artesanal y hemos trabajado juntos, pero una vez que fue adquirido por Ab Inbev, marcó distancia. Cada uno por su lado. Eso no está mal, pero estamos yendo a publico distintos. Somos dos cosas diferentes”.

¿Ayuda desinteresada?

Ante la crisis por la pandemia, Barbarian lanzó “Unidos por la cerveza”, una campaña con el objetivo de apoyar a sus colegas denominada artesanales. Todas las ventas de su Pilsener Magic Quinua irían, íntegramente, para comprar insumos. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por gran parte de los productores.

“No aceptamos la propuesta de Barbarian. Creo que si quieres apoyar a la cervecería artesanal hay otros caminos. Barbarian tiene no se cuántos bares. Antes de que la compre Backus vendían también otras marcas de cerveza artesanal, pero ahora solo venden Barbarian. Gracias por el apoyo, por la buena idea, pero no me veo beneficiado”, dice Stephan Farfán.

Sobre este punto, Marco Málaga coincide y recuerda que, durante la cuarentena, se vieron ofertas de Barbarian a precios muy bajos, con los cuáles no pueden competir las demás marcas independientes.

“Dijeron que van a apoyar las cervecerías artesanales dándoles dinero en forma de ingrediente, pero por otro lado venden cerveza a precios con los que no podemos competir. Si realmente quieres ayudarnos, vendan al precio que siempre has vendido, no a un precio que me va a destruir”, explica Málaga.

Tras años de ser la líder en el mercado de cervezas artesanales, en el 2016 abrió su primer bar en la concurrida calle Bonilla, de Miraflores. Algunos productores asegura que desde que fueron adquiridos por AB Inbev, ya no venden sus productos. (Foto: Fabiola Granda)

 

En 1994, Backus y Johnston, dueña de cerveza Cristal, compró al que fue su principal competidor por décadas: Pilsen Callao. En el 2000, absorbió a Cusqueña, su otro rival. En el 2005, Backus y Johnston fue absorbida por la multinacional SAB Miller, que a su vez fue comprada por AB Inbev. Ahora el holding tiene 98.3% el mercado cervecero, según una investigación de Apoyo. El monopolio está a todas luces. Sin embargo, no hay una regulación al respecto.

El abogado Juan Francisco Rojas, experto en temas de monopolio, sostiene que la ley que regula esta mala práctica empresarial está regulada por una ley que no es muy efectiva. La Ley Antimonopolio, explica Rojas, fue aprobada mediante decreto de urgencia por el gobierno de Martín Vizcarra, algo que considera es una “barbaridad anticonstitucional” y su vigencia se ha prorrogado hasta el próximo año. El responsable, indica el experto, ha sido el Indecopi, ente encargado de poner en marcha la implementación de la norma.

“El presidente dijo en su mensaje que empezará ha monitorear los mercados. ¿Y por qué no lo han hecho antes? ¿Qué mercados han monitoreado?”, pregunta Rojas, quien señala que en el Perú los mercados ya están concentrados. Ejemplos sobran: farmacias, clínicas y también cerveza.

José Alberto Castro, juez certificado por el Beer Judge Certification Program.

Para quien considere que esto es parte del libre mercado y de la competencia, hay que recordar que la Constitución de 1993 combate “el abuso de posiciones dominantes o monopólicas”. “El gran problema de un cervecero artesanal es su capacidad de bodega, de producción de stock. El otro problema es su capacidad de llegar a canales de distribución. Todos los artesanales eran un segmento que competía entre sí. Pero ahora resulta que compiten contra Backus”, indica Rojas.

En esa línea, José Alberto Castro, sostiene que mientras los cerveceros no estén unidos, enfrentar a un monopolio como AB Inbev será difícil. “Quienes quieran entrar al mercado de la cerveza, ahora deben entrar en grande, con una planta de producción de mediana a grande, con procesos de calidad como pasteurización o filtrado. Solo de esa manera pueden competir”, afirma.

De otro lado, la UCAP insistirá en lograr un ISC diferenciado para las cervezas artesanales. Actualmente, dicho impuesto se cobra por igual: S/ 2.25 por litro de cerveza. Y, a eso hay que agregar que el costo de insumos es cinco veces mayor para un pequeño productor que para la gran cervecera.

Es cierto que, finalmente, quien decide es el consumidor, pero para que tenga una mejor elección, sería bueno que tenga un mejor acceso a la amplia gama de marcas existentes. Y eso, hasta el momento, no se viene dando.

Esta entrada tiene un comentario

  1. juan

    para bajar los costos de los insumos importados como el lúpulo y otros se puede realizar compras asociativas en grupo y poder tener precios mas competitivos, isc diferenciado es otra salida actuar como PYME artesanal

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