Las deudas millonarias del Minsa por la pandemia

La entidad que dirige Pilar Mazzetti se niega a pagar al proveedor de los balones de oxígeno y a la empresa que reparó ventiladores mecánicos.
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En el Ministerio de Salud las deudas parecen ser letra muerta. La institución que nuevamente dirige Pilar Mazzetti se resiste a pagar a los proveedores que, en los meses más duros de la pandemia, entregaron balones de oxígeno y repararon ventiladores mecánicos de todo el país. “Nos han tirado el perro muerto”, dice Charles Sucksmith, gerente general de CS Beaver SAC, la empresa que entre julio y agosto abasteció a los hospitales del ministerio con 2200 balones de oxígeno. Según Sucksmith, la deuda que el Minsa se resiste a pagarle asciende a S/ 3.7 millones.

M2TEK SAC es la compañía que estuvo a cargo de la reparación de los respiradores mecánicos de los hospitales Sergio Bernales, Arzobispo Loayza, María Auxiliadora, Honorio Delgado, Daniel Alcides Carrión y Santa Rosa. En total, la compañía arregló 20 ventiladores y su factura ascendió a S/ 716 821. Han pasado cuatro meses desde que terminaron el trabajo y el Minsa no les abonado ni un sol. “La empresa se ha quedado sin recursos y no puede seguir importando repuestos. Puede quebrar”, dice Cecilia Ruiz, abogada de M2TEK.

Charles Sucksmith, gerente general de CS Beaver. Han pasado 3 meses y aún no recibe el pago por la entrega de 2200 balones de oxígeno al Minsa.

Las contrataciones de CS Beaver y M2TEK se dieron en la gestión del exministro de Salud Víctor Zamora, y se realizaron en el marco del Decreto de Urgencia 025-2020, que dictó el Gobierno de Martín Vizcarra para permitir medidas excepcionales como respuesta a la expansión de la COVID-19. Una de ellas permitía a las instituciones del sector Salud hacer compras directas y luego informar —y regularizar— las adquisiciones con el Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (OSCE).

Así, el pasado 19 de junio, Daniel Calderón, jefe de la Unidad de Adquisiciones y Programación del Minsa, envió un correo a CS Beaver pidiendo cotizar balones de oxígeno de 10 metros cúbicos. Los hospitales de todo el país se habían quedado desabastecidos del bien que podía salvar la vida de un paciente afectado por la COVID-19. La empresa de Sucksmith presentó una oferta de S/ 1700 por balón y terminó siendo seleccionada.

CS Beaver, por su parte, se comprometió a importar vía marítima 2200 balones de oxígeno desde los Estados Unidos en un plazo máximo de 40 días. Cuando la fecha límite no se había cumplido y los balones estaban por subir al barco, Sucksmith y su compañía recibieron una comunicación de Miguel Zegarra, asesor del Departamento Económico de la Embajada del Perú en los Estados Unidos. Zegarra les informó que la orden del Gobierno de Martín Vizcarra era que, al menos, 514 balones viajen de manera urgente vía una aerolínea.

El pedido no era para menos: los contagios por coronavirus se habían disparado en el Perú y los balones de oxígeno se habían convertido en uno de los bienes más buscados. Los balones estaban en Houston-Texas y Sucksmith tuvo que costear S/ 73 095 para trasladarlos a Detroit-Michigan, de donde iba a salir el avión de Delta Airlines. Los balones llegaron a suelo peruano el 9 de julio y el Gobierno lo promocionó con bombos y platillos. La gesta, según la gestión Vizcarra, fue gracias al “trabajo articulado entre la PCM, el Minsa, la Cancillería y la Embajada de los Estados Unidos”.

Publicación en las redes sociales de la PCM sobre la llegada de los 2200 balones de oxígeno. (Fuente: PCM)

El 12 de agosto CS Beaver completó la entrega de los 2200 balones. Desde ese día comenzó el calvario para cobrarle al Minsa. El 22 de septiembre, más de un mes después de cumplir con su parte, enviaron una carta al ministerio exigiendo el pago, pero no obtuvieron respuesta. Los funcionarios a los que se dirigían ya no eran los mismos con los que habían firmado contrato. Y es que el 15 de julio Pilar Mazzetti entró en reemplazo de Zamora y con ella fueron relevados casi toda la cúpula del Minsa.

El propio Daniel Calderón, el coordinador de la adquisición de los balones, renunció el 1 de septiembre a la jefatura de la Unidad de Adquisiciones y Programación del Minsa. Calderón se fue del ministerio sin firmar el documento que acreditaba la conformidad de la entrega de la totalidad de los balones de oxígeno que había requerido. A lo largo de septiembre y octubre CS Beaver y Sucksmith enviaron cartas al Minsa reclamando por el pago. Ningún funcionario les respondió.

El silencio terminó el último 2 de noviembre, cuando Sucksmith recibió un oficio del Minsa donde le comunicaban que no le iban a pagar ni un sol por los balones. ¿El motivo? El contrato había quedado sin efecto debido a que CS Beaver “no acredita el cumplimiento de los requisitos de calificación referidos a la experiencia del Postor en la Especialidad y la Capacidad Técnica y profesional del personal”. Es decir, no le iban a pagar porque el funcionario encargado de la compra ya no trabajaba en el ministerio.

Carta del Minsa enviada el 2 de noviembre a CS Beaver SAC. En esta se “deja sin efecto” la compra de los 2200 balones de oxígeno, pese a que fueron entregados tres meses atrás.

“Nosotros entregamos los 2200 balones en tiempo récord y ahora nos llega un documento diciendo que no quieren acreditar nuestra orden de compra. Tenemos dos meses pidiendo que nos paguen. Habíamos acordado un pago al contado y ahora nos tiran el perro muerto porque nadie quiere procesar nuestros papeles”, dice un indignado Sucksmith. “Lo que el Minsa quiere es deslindar responsabilidad. Ellos ya tienen los balones. Hay una conformidad de entrega. Hay una factura emitida, pero no hay pago. Esto es un maltrato”.

Lo que le ha hecho el Minsa a Sucksmith no es un caso único. M2TEK fue contratada para reparar los ventiladores dañados de doce hospitales a cargo del Minsa. La contratación, como en el caso de CS Beaver, fue directa y en coordinación con la Unidad de Adquisiciones y Programación del Minsa. M2TEK debía arreglar y poner los repuestos a todos los ventiladores inoperativos, y luego emitir una factura. Los respiradores, junto a los balones, podían definir la vida de un paciente con COVID-19.

El trabajo de M2TEK terminó a fines en agosto, y desde entonces vienen intentado cobrar su factura de S/ 716. 821. Han enviado cartas al Minsa y tampoco han tenido respuesta. “Han pasado cuatro meses de haber iniciado estos mantenimientos correctivos y no contamos con una comunicación clara y formal por parte del personal de la Unidad de Abastecimiento y Programación para poder emitir nuestras facturas y que se programe nuestro pago”, dice una de carta que enviaron al Minsa el pasado 25 de septiembre.

Carta enviada el 25 de septiembre por M2TEK al Minsa exigiendo el pago de sus servicios. Hasta ahora no hay respuesta de la entidad dirigida por Pilar Mazzetti.

M2TEK actualmente corre el riesgo de quebrar debido a la falta de pago del Minsa. Y es que gran parte de su capital lo invirtieron en la reparación de los ventiladores mecánicos que eran de suma urgencia para los enfermos de COVID-19.  “Se han acumulado una serie de servicios de mantenimiento que no les han pagado. Aun así, los obligan a seguir cumpliendo con las nuevas órdenes”, explica Cecilia Ruiz, abogada de la empresa.

El Foco se comunicó con el área de Prensa del Minsa, donde indicaron que en estos momentos “estaban conciliando el pago” con los proveedores a los cuales se les adeuda. No quisieron dar más detalles.

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