La Ley Antimonopolio y una amistad rota

La Ley Antimonopolio y una amistad rota

La aprobación de la norma destapó un fuego cruzado entre la congresista Zenaida Solís y el presidente Francisco Sagasti. El Gobierno ganó la batalla y logró modificar la ley inicial para beneficiar a los bancos, las aseguradoras y las AFP.
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Zenaida Solís y Francisco Sagasti son excompañeros de bancada, dirigentes del Partido Morado y han tenido una amistad de varias décadas. En los últimos meses, sin embargo, se enfrascaron en una guerra por la aprobación de la Ley Antimonopolio, cuyo reglamento fue publicado el último jueves 04 de marzo.

La ley todavía no entra en vigencia debido a la falta de adecuación en los reglamentos internos del Indecopi. No obstante, el enfrentamiento entre Solís y Sagasti dejó un claro ganador: el Ejecutivo, quien presionó para que se hicieran modificaciones a la norma original y se termine beneficiando a los bancos, empresas aseguradoras y las AFP.

“Yo estaba completamente indignada. No tenía ganas ni de mirarle la cara para nada (a Sagasti). Como vocero de mi bancada firmó mi ley y como presidente la observó. Era lo último que yo hubiera esperado de él”, dice Solís a EL FOCO.

La Ley Antimonopolios busca regular las fusiones empresariales en el país. El pasado 31 de diciembre la norma fue aprobada por insistencia en el Congreso y se promulgó, posteriormente, el 7 de enero de este año. Lo que hasta ahora era desconocido era la interna de las negociaciones por su aprobación y cómo el Gobierno movió cielo y tierra para que la ley sea recortada. Esto pese a que el propio Sagasti había firmado el proyecto de ley cuando se desempeñaba como vocero de la bancada morada.

Zenaida Solís: “No tenía ganas ni de mirarle la cara para nada (a Sagasti). Como vocero de mi bancada firmó mi ley y como presidente la observó”. (Foto: Congreso)

Esta historia se remonta al pasado 23 de octubre, cuando la Ley Antimonopolio fue aprobada inicialmente por el Congreso. La norma contemplaba que cualquier empresa, al entrar en un proceso de fusión empresarial, sea fiscalizada por el Indecopi para prevenir la creación de monopolios o grandes concentraciones en el mercado.

La clave estaba en el punto 4 del artículo 16 de la ley, donde se decía que el Indecopi podía anular una fusión empresarial si esta vulneraba la libre competencia. El Indecopi tenía esa potestad pese a que la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones (SBS) opinara lo contrario.

Proyecto de ley de Zenaida Solís con la firma de Francisco Sagasti que buscaba regular los monopolios. Luego, ya en el Ejecutivo, Sagasti observó la iniciativa y pidió modificarla para beneficiar a los bancos y las AFP.

Diez días después de su aprobación, la ley fue enviada al Ejecutivo para su promulgación. Sin embargo, fue entonces que estalló la vacancia presidencial de Martín Vizcarra y la convulsión social que dio lugar a las marchas contra el régimen de Manuel Merino. Las mismas que culminaron con la designación de Francisco Sagasti, el 17 de noviembre, como presidente de la República.

Nueve días después de la toma de mando de Sagasti, el Gobierno decidió observar la Ley Antimonopolio y la mandó de regreso al Congreso. “Yo estaba completamente indignada. No tenía ganas ni de mirarle la cara (a Sagasti) para nada. Como vocero de bancada había firmado mi ley y como presidente la había observado. Es lo último que yo hubiera esperado de él”, cuenta Zenaida Solís, principal promotora de la ley.

Solís y Sagasti tenían una amistad que venía de varias décadas atrás. Sagasti, inclusive, fue quien convenció a la periodista de ingresar a la política. Con la observación de la Ley Antimonopolio, la relación se rompió. El conflicto entre ambos comenzó unos días antes cuando ambos dirigentes del Partido Morado estuvieron en el bolo para dirigir el Gobierno de Transición.

Y es que Solís, al igual que Carolina Lizárraga, fue propuesta para ocupar la presidencia de la República. Pero su propio partido le bajó la llanta. En conversación con EL FOCO, Zenaida Solís negó haber tenido interés en ocupar la presidencia: “Gracias a dios (no fui presidenta), imagínese lo difícil que es”.

Lo cierto es que antes de que Sagasti fuera escogido como presidente de la República, el 17 de noviembre del 2020, se llevó a cabo una reunión virtual donde participaron miembros de la Bancada Morada y el presidente de la agrupación, Julio Guzmán. En aquel cónclave, según asistentes, Sagasti mostró una comunicación en la que Zenaida Solís informaba que ya tenía una lista propia para ganar la Mesa Directiva. Guzmán y los demás asistentes quedaron atónitos. Sagasti, por su parte, vio aquella movida como una traición. De inmediato la maquinaria morada movió sus fichas para tumbarse la postulación de Solís y dejar a Sagasti como el único en la carrera. De hecho, Solís solo asistió a la votación de la mesa directiva pero se retiró para la juramentación de Sagasti como titular del parlamento.

16 de noviembre del 2020: palmas protocolares de Zenaida Solís luego de la votación donde se eligió a Francisco Sagasti como presidente del Congreso.

Una movida clave

Los conflictos entre Solís y Sagasti, dos viejos amigos, escalaron hasta su punto más alto después de que el segundo llegara a la Presidencia. Ya como cabeza del Ejecutivo, Sagasti decidió no promulgar la ley Antimonopolio de Solís y la mandó a cambiar. La modificación más importante exigida por el Ejecutivo era que “ante casos de riesgos relevantes o inminentes que comprometan la solidez o estabilidad” de los bancos y aseguradoras, sea solo la SBS y no el Indecopi quien evalúe la operación.

“La ley debía haber sido transversal, Indecopi tenía que ser la autoridad transversal para pronunciarse en esta materia. Sin embargo, los sectores que tienen injerencias han empezado a tratar de encontrar espacios de excepción donde los organismos de control reguladores con los que tienen una relación cercana sean los que actúen”, dice Juan Francisco Rojas Leo, profesor de la PUCP y expresidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual del Indecopi.

Luego de la observación del Ejecutivo, vino una serie de tires y aflojes por la aprobación de la ley. Así se llevó a cabo una reunión el 30 de noviembre en Palacio de Gobierno a petición del presidente Francisco Sagasti. En ella estuvo el congresista Anthony Novoa, presidente de la comisión de Economía; el ministro de Economía Waldo Mendoza; la presidenta de la SBS, María del Socorro Heysen; la presidenta del Indecopi, Hania Pérez de Cuéllar; la titular del Congreso, Mirtha Vásquez; y la parlamentaria Zenaida Solís.

En la cita, las cartas se pusieron sobre la mesa. El ministro Waldo Mendoza insistió en cambiar el punto 4 del artículo 16 por el temor a que el Indecopi no actuara adecuadamente durante las crisis financieras. Sagasti le dijo a Solís que el Ejecutivo cerraría filas en ese cambio. El congresista Novoa pidió que la ley regrese a la Comisión de Economía. “Yo no estuve a favor. Tuve que allanarme porque fue la condición que puso el Ejecutivo de Francisco Sagasti para que esta ley procediera”, dice Solís.

Ley antimonopolio exceptúa de la fiscalización del Indecopi cuando las fusiones empresariales se dan en situaciones de riesgo y conciernen a bancos, seguros y AFP.

Así, la ley regresó al Congreso, se hicieron los cambios que pidió el Ejecutivo y fue aprobada por insistencia el 31 de diciembre. Los bancos, las aseguradoras y las AFP fueron los más contentos con las modificaciones. El Gobierno de Francisco Sagasti hizo las veces de abogado corporativo.

Según Rojas Leo, la nueva Ley Antimonopolio que se ha aprobado también ha concedido excepciones a ProInversión, el ente encargado de llevar adelante los grandes proyectos de infraestructura. “ProInversión, a través del MEF, ha tratado de asegurarse que sus operaciones de sus proyectos de promoción que estén en curso o que puedan presentarse a futuro tengan un tipo de protección frente al Indecopi”, dice.

¿Y qué opinaba Julio Guzmán sobre la Ley Antimonopolio? Fuentes del entorno del líder del Partido Morado aseguraron a EL FOCO que el candidato presidencial, al igual que Sagasti, solo iba aceptar que la importante norma vea la luz si se hacía el cambio respecto a los bancos, las aseguradoras y las AFP.

En una entrevista el pasado 22 de febrero en Sol TV, a Guzmán le preguntaron qué opinaba sobre los monopolios y las grandes concentraciones empresariales en el Perú. El candidato presidencial no dijo una sola palabra sobre la ley impulsada por una parlamentaria de su propia agrupación. Hay silencios que dicen mucho.

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Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Andrés razo

    De lo peor este gobierno morado, de lo peor. Esperemos que el nuevo congreso mejore está situación

  2. Manuel León

    Estamos siendo testigos de que el INEPTO Sagasti no tiene nada de comunista sino más bien un acérrimo pro BANCA USURERA y defensor de las concentraciones monopólicas. Queda al siguiente gobierno hacer los ajustes necesarios.

  3. Karina

    Hijos de puta los morados

  4. Marden Villacorta

    Confío en Sagasti y confío en JG, sé que no hay nada debajo de la mesa y que la pataleta de la congresista Solis, es solo eso, pataleta…tiempo al tiempo y veremos que esas modificaciones fueron acertadas 💪🏻

  5. Juan

    Es raro q políticos dicen unas cosas cuando son candidatos y oposición pero cuando están en el poder hacen lo contrario, será q hay influencia de los privados que limita a los gobernantes?

  6. guillermo correa

    No me parece cuerdo ni verosímil que el Presidente obligue al Congreso hacer modificaciones a un proyecto de ley, si esto hubiera sido así, porque el Congreso no aprobó la ley por insistencia, pero las expresiones de la señora Zenaida Solís es grave, porque nos está diciendo que Sagasti tenía una posición cuando era congresista y otra cuando fue Presidente, el doble rasero de los comunistas

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