Las heroínas de la limpieza

Desde hace dos meses, las trabajadoras de limpieza pública de la Municipalidad de Lima levantan su voz todos los días para defender sus derechos. Ellas buscan que el alcalde Lima, Jorge Muñoz, respete el fallo judicial que le ordena incorporar a todas a la planilla municipal. Muñoz se mantiene indiferente y, lejos de acatar la resolución judicial, está intentando tercerizar el servicio de limpieza en la capital. Isabel Cortez lidera este grupo de mujeres valientes y aguerridas que, a pesar de las circunstancias, siguen en la lucha.
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Isabel Cortez (50 años)

“Las penas más grandes que he tenido ha sido ver a compañeras fallecer por un accidente de tránsito, por una balacera, cuando son despedidas o cuando están internadas por accidente. En estos momentos siento un nudo en mi corazón, siento nostalgia, siento impotencia de ver a mis compañeras que se van a quedar y que en unos meses van a estar en las calles sin trabajo: ver que sufren, están tristes, desesperadas por lo que está realizando el alcalde, por como actúa con tanta indiferencia, con tanta frialdad, sin importarle que somos mujeres, madres y en qué condiciones se van a quedar”

Edith Tapia Castillo (58 años)

“Siento una gran tristeza de que mis compañeras se vayan y yo no. Nos hemos querido tanto como hermanas, para que ahora son saquen, nos separen. Le diría al alcalde Muñoz que aprenda a valorarme y a reconocerme, que durante toda la pandemia he trabajado”

Miriam Molina (48 años)

“Me enfermé de la COVID, estuve mal, estuve en cuarentena un mes, me faltaba el aire, me asusté. Ni bien me recuperé, seguí trabajando hasta el día de hoy”

Guadalupe Curasi (47 años)

“Cada vez que salíamos a barrer nos aplaudían, nos decían ‘¡viva, viva!’, pero ahora, dónde están esos supuestos aplausos que nos daban. Gracias a nosotras las calles han quedado limpias, porque nunca hemos abandonado, con riesgo, con miedo, hemos salido y ahora nos botan como objetos descartables”

Marcelina Velásquez (58 años)

“Señor Muñoz, sea un poquito más consciente de estas señoras que trabajan. Han acabado su vida aquí, hay muchas madres solteras que necesitan trabajar. Usted no valora el trabajo de tanta gente. Estamos en una edad donde nadie nos va a recibir para trabajar”

Ingrid Custodio Rivero (44 años)

“Muchas trabajamos de amanecida. De noche nos han asustado, nos han correteado, hasta nos han querido violar y no es justo que nos quedemos en la calle”.

Elena Pérez (50 años)

Hay compañeras que se van a quedar sin empleo, pero vamos a seguir luchando, porque la vida es eso, una lucha constante, el que nos arriesga no gana”.