Pelea diplomática

Pelea diplomática

Fortunato Quesada, exembajador recordado por maltratar a sus trabajadores, intenta volver a la Cancillería. El exministro Néstor Popolizio busca impedirlo.

Bruno Amoretti

bruno.amorettia@gmail.com
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Fortunato Quesada, el exembajador en Israel que fue denunciado en el 2018 por abuso de autoridad y hostigamiento hacia sus trabajadores, ha solicitado al canciller Óscar Maúrtua la nulidad de las resoluciones que lo destituyeron del servicio diplomático. Tres años después, Quesada intenta regresar como embajador, mientras dos de sus enemigos advierten a Maúrtua de lo que estaría por venir.

En lo que parece una historia por resolver, nuevos documentos enviados al despacho del canciller hacen eco en las instalaciones del Palacio de Torre Tagle. En una extensa carta del 3 de noviembre, Quesada le pide a Maúrtua “actuar por el bien moral, ético y de la justicia institucional”. Su pedido de anular la sentencia que lo destituyó está acompañado del siguiente mensaje dirigido expresamente al canciller: “Los blindajes, encubrimientos, negligencias, silencios cómplices e impunidad (…) deben terminar de una vez por todas en Torre Tagle”.

Carta de Fortunato Quesada by El Foco on Scribd

Días después, el 17 de noviembre, una nueva carta llegó a la oficina de Maúrtua, pero esta vez firmada por el excanciller Néstor Popolizio y el exvicecanciller Hugo de Zela. En el documento ambos piden a Maúrtua no avalar la “tesis de victimización” de Quesada, ya que trata de “promover intereses personales”. Los embajadores sostienen que, de aceptar Maúrtua la anulación de la destitución, “socavaría la institución a la que mucho daño ha hecho ya (Quesada) con su campaña de calumnias y difamaciones”.

Estos intercambios entre diplomáticos tienen su origen en una historia que data de varios años atrás. Luego de la denuncia que expulsó a Quesada Seminario de Torre Tagle, este denunció al poco tiempo un supuesto complot desde la Cancillería, orquestado por el entonces ministro Popolizio y el viceministro De Zela. Además, acusó al exministro embajador, Pedro Rubín, y al ex jefe de gabinete, José Boza, de haber orquestado la entrega de los audios a la prensa donde quedaba en evidencia el maltrato verbal que recibían sus trabajadores.

Este caso se entramparía después en una sucesión de demandas y apelaciones entre los implicados. Rubín terminó denunciando a Popolizio, De Zela y Boza luego de que los dos primeros dieran declaraciones públicas el año pasado exculpándose de cualquier tipo de responsabilidad sobre los audios de Quesada.

Carta de Néstor Popolizio y Hugo de Zela by El Foco on Scribd

Las pugnas internas en el Ministerio de Relaciones Exteriores se han trasladado también a este nuevo Gobierno. La decisión que tomaría Maúrtua parece no ser sencilla, más aún cuando uno de los firmantes de la segunda carta, Néstor Popolizio, es actual asesor en la representación permanente del Perú ante la ONU.

EL FOCO recogió la respuesta de Fortunato Quesada ante la carta enviada por los embajadores al canciller: “Es una carta que demuestra un odio hacia mi persona. Popolizio y De Zela deben dejar de falsear la información. Deben dejar esa actitud cobarde de esconderse y presionar al canciller. Él (Maúrtua) está obligado a buscar la verdad, porque sino perdería su palabra”, afirmó Quesada.

El exembajador, finalmente, sostiene que está convencido de que “la verdad pronto saldrá a la luz”. Su objetivo: poder regresar en los próximos meses a Torre Tagle y ser enviado al extranjero como embajador. “Lo único que cometí fue una broma impertinente. Me equivoqué y tuve errores, sí. Pero eso constituía en faltas, no era causal para destituirme”, aseguró.

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