Derrame de abusos

Derrame de abusos

Los trabajadores que limpian el desastre ecológico provocado por Repsol sufren maltratos y precariedad laboral. Exponen sus vidas por S/ 50 diarios.
Shanna Taco

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tacoloaiza.contacto@gmail.com
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Detrás de los trabajos de limpieza para remediar el crimen ecológico en el mar de Ventanilla perpetrado por Repsol se ha montado un esquema de subcontratación y maltrato laboral que viene operando a vista y paciencia del Ministerio de Trabajo. EL FOCO conversó con cuatro personas que trabajan en playa Cavero, epicentro del desastre, quienes contaron detalles de cómo opera este derrame de abusos laborales.

Hilda (se le cambió el nombre para proteger su identidad) vendía marcianos en las calles de Ventanilla cuando hace dos semanas le llegó una oferta de trabajo: limpiar el desastre ecológico que la Refinería La Pampilla había hecho en la noche del sábado 15 de enero. “Yo vine a ver acá con mi pareja, decían que estaban trabajando, queríamos trabajo y vinimos, encontramos a un señor que, para qué, nos contrató ahí mismo”, cuenta Hilda.

Sin más advertencias o requerimientos que su nombre completo y su número de DNI, a los pocos minutos ella y su pareja ya se encontraban con un traje, una mascarilla y un recogedor sacando petróleo del mar contaminado. Desde ese día, y todas las mañanas desde las 7 y 30 de la mañana, Hilda espera en el paradero de Carrizales, de Ventanilla, al bus de la empresa GRA Perú SAC, que viene desde Huaycán para trasladar a los limpiadores de la playa Cavero.

Trabajadores de la empresa GRA Perú SAC, una de las empresas contratadas por Repsol para las labores de limpieza en playa Cavero. GRA Perú paga, según testimonios recogidos, hasta S/ 50 diarios a los empleados. (Foto: Shanna Taco)

Carmen vive en Huaycán y es una de las compañeras de trabajo de Hilda. A ella una amiga le avisó de la oportunidad de empleo. “Nos han pasado la voz, desde allá nos han traído y también nos llevan”, cuenta. Carmen se desempeñaba como trabajadora de limpieza de colegios y oficinas. Pero, reconoce que no tiene conocimiento en el tratamiento de material de alto riesgo.

Si bien Carmen e Hilda fueron reclutadas de manera directa o por amistades, la mayoría de los trabajadores que vienen limpiando las playas contaminadas por Repsol se enteraron de la oferta vía redes sociales. “Por Facebook yo vi y le llamé a la persona y me contrataron”, recordó Vilma. Según recuerda ella, la publicación no tenía ningún sello de alguna empresa, era una persona particular que buscaba treinta personas para trabajo inmediato. “Ni bono me toca, a mí ya no me dan trabajo, yo soy una persona mayor. Siquiera vine a ganarme un sencillito, algo es algo”, cuenta Vilma.

Las trabajadoras de limpieza entrevistadas afirmaron a EL FOCO haber empezado a trabajar hace tres o siete días. El monto que GRA les ofreció pagar es 50 soles diarios. Según les prometieron, el pago se realizará tras cumplirse los quince días de labores. Un trato de palabra, ya que ninguno ha firmado contrato alguno.

GRA tiene como gerente general a Jorge Filiberto Román Luna. La firma registra como actividad principal el tratamiento y revestimiento de metales y el apoyo para la extracción de petróleo. Información actualizada a noviembre del año pasado muestra que GRA cuenta con 60 trabajadores.

Sanción de Sunafil impuesta a la Refinería La Pampilla, de Repsol, por infracción a las normas sociolaborales. La multa, confirmada en enero del 2021, ascendió a 153 090 soles.

Según averiguaciones de EL FOCO otra empresa que también ha contratado personal de limpieza para arreglar el derrame de petróleo provocado por Repsol es Sea Group Perú SAC. Sergio es un pescador que llegó de Pachacútec como voluntario, pero que terminó siendo contratado por la empresa Sea a cambio de S/ 80 diarios y la promesa de recibir CTS.

Sergio cuenta que a la fecha no ha firmado algún documento formal y que recibe su pago semanal. El pescador asegura que en su grupo hay otros que ganan 120 soles por el mismo trabajo. La diferencia es que los beneficiados tuvieron la suerte de ser contratados por la empresa COAM Contratistas SAC, otra empresa que presta servicios para Repsol. Sea Group es gerenciado por Erick Valentín Mejía y, ante la Sunat, no registra el número de trabajadores. COAM es dirigida por Luis Enrique Dávalos Novoa.

Para Christian Sánchez, exministro de Trabajo, el sistema montado por Repsol se trata de una situación absolutamente irregular que debería tener drásticas sanciones. “Es una actitud bastante psicótica, [a Repsol] no le basta con dañar el medio ambiente, sino utiliza mecanismos de subcontratación para desentenderse y precarizar el empleo de estas personas”, afirma Sánchez.

La historia del abuso laboral que viene perpetrando Repsol empezó con los pescadores, una de las comunidades más afectadas. A pocos días del derrame, funcionarios de Repsol se reunieron con representantes de las asociaciones de trabajadores pesqueros y les propusieron un arreglo para que tengan ingresos mientras duren las labores de limpieza.

La abogada Valeria de la Piedra fue la vocera de Repsol que se reunió con José Llacuachaqui, Carlos Sulca y Antony Chumpitaz, representante de los pescadores afectados. Los tres pescadores se retiraron de la reunión con el compromiso de que la subcontratista Cafisac, a quien Repsol había encargado el tema, se encargaría de contratarlos para la limpieza del mar contaminado con petróleo. Sin embargo, la promesa nunca se concretó.

Hilda, Carmen y Vilma son tres trabajadoras que limpian la playa Cavero con paños plastificados y sin la debida capacitación para el manejo de alto riesgo, como es el petróleo. (Foto: Alfonso Silva Santisteban)

De la Piedra, luego, les dijo que la nueva empresa encargada de los contratos iba a ser Lamor Perú. Pero, nuevamente, la subcontratista se desentendió del tema. Así apareció una tercera empresa: Conciencia Ambiental. El resultado fue el mismo: paseo a los pescadores.

“Si La Pampilla es el responsable de todo esto, nosotros no le vamos a mendigar nada. Incluso la otra subcontratista [Conciencia Ambiental] dijo que ya no iban a pagar lo acordado, sino lo que ellos querían pagar: 50 soles”, aseguró un representante pesquero. Como gremio, los pescadores han optado por no insistir y llevar el tema al poder judicial.

Y los trabajadores de la Refinería La Pampilla, firma de Repsol, no han tenido un trato mejor. En marzo del año pasado La Pampilla fue sancionada por incumplir normas sociolaborales. La Sunafil determinó que la empresa incumplió en el otorgamiento del descanso semanal obligatorio y le impuso a Repsol una multa de 153 090 soles.

Las infracciones laborales que viene cometiendo Repsol y las empresas que trabajan con ella en la remediación del desastre ecológico son varias: trato salarial diferenciado, capacitación inadecuada y la falta de contratos. “Llama la atención que Repsol, no asuma directamente la contratación de los trabajadores y trabajadoras que están realizando la limpieza, utilizando esquemas de subcontratación les transfiere la responsabilidad a terceras empresas cuya capacidad ni se conoce”, comenta el exministro Sánchez.

Actualización:

El martes 15 de marzo, EL FOCO recibió una carta notarial firmada por la empresa Sea Group Perú S.A.C. En efecto, la empresa que debió ser señalada es Servicios Energéticos Ambientales S.R.L. (SEA S.R.L.), y no la empresa Sea Group Perú S.A.C. Publicamos el documento íntegramente.

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