La tala invisible

19 febrero 2026

Por: Franz Krajnik

Mientras los ojos del mundo están puestos en la tala ilegal a gran escala, pequeños grupos de madereros deforestan libremente en extensiones dispersas de territorio a lo largo del río Amazonas, en las afueras de la ciudad de Iquitos, en la Amazonía peruana. Durante la última semana de diciembre, uno de estos grupos —integrado por cinco hombres— llevó a cabo actividades de deforestación ilegal en la comunidad de Zungarococha, un pequeño centro poblado en la periferia de la ciudad. Contratados sin remuneración, marcaron y talaron árboles para “limpiar” el área, bajo la única condición de quedarse con toda la madera que lograran extraer, cargándola en pequeños camiones para venderla en el mercado informal. Posteriormente, los tocones y ramas menores fueron quemados en la tierra para borrar las evidencias.

Esta pequeña serie fue realizada con fotografía analógica de formato medio y revelada de manera artesanal a partir de extractos de plantas naturales recolectadas en las zonas deforestadas. Inspirado en el proceso fotoquímico conocido como Caffenol, las fotografías fueron reveladas sobre papel de fibra utilizando hojas y cortezas de ayahuasca, chacruna y sangre de grado —plantas consideradas sagradas y espiritualmente significativas dentro de las cosmologías amazónicas— como una metáfora de la persistente fragilidad de la selva amazónica frente a las economías extractivas que la rodean.

Esta forma fragmentada y aparentemente “menor” de tala no siempre deja una única y gran cicatriz en el mapa: abre pequeños claros, se desplaza río arriba y río abajo, y se convierte en un flujo continuo difícil de rastrear, alterando el bosque, degradando la biodiversidad, erosionando los suelos y empujando la frontera de ocupación. Según el informe más reciente del Ministerio del Ambiente del Perú, publicado en 2025, la región de Loreto perdió más de 38.000 hectáreas de bosque amazónico en el último año y más de 300.000 hectáreas en los últimos diez años, un área equivalente a 420.000 campos de fútbol.

Las imágenes de este proyecto, irregulares y atravesadas por la experimentación y la propia naturaleza de la Amazonía, no buscan únicamente documentar el acto de la tala, se constituyen en una denuncia tanto como en una herramienta de reflexión que intenta activar —a través del propio proceso fotográfico— una memoria material del territorio: aquello que fue extraído del bosque regresa transformado en un agente químico y en una huella visible de la degradación progresiva del ecosistema.

 

Motosierra

Un hombre utiliza una motosierra para talar árboles cerca de la carretera Iquitos–Nauta, en las afueras de la ciudad de Iquitos. La motosierra —herramienta principal de la tala selectiva— reduce costos, acelera el corte y permite operar a pequeños grupos, facilitando incursiones breves y repetidas sin dejar frentes de deforestación fácilmente detectables.

23 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Tocones

A medida que avanza la tala, los tocones —árboles truncados— son la única evidencia que queda tras una jornada de deforestación en un área boscosa cercana a la localidad de Zungarococha, al sur de la ciudad de Iquitos. Más allá del “clareo” inmediato, el bosque permanece debilitado.


30 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Machete

Como señal de que regresarán al territorio, los madereros dejan un machete abandonado como advertencia y amenaza. Diversos grupos, integrados por cinco o seis personas, buscan lugares desde donde extraer madera. La tala no siempre opera como un único “frente” visible, sino como una serie de incursiones pequeñas y repetidas, difíciles de controlar a lo largo de bordes de carretera y zonas ribereñas.


25 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Kerosene

La gasolina y el kerosene se utilizan para quemar los restos tras la tala. La quema acelera la conversión del bosque en “tierra disponible”, borrando huellas y facilitando la ocupación posterior.

25 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Combustión


El humo de las quemas asciende desde el bosque y fragmenta la respiración invisible de la Amazonía: al velar el cielo con partículas, interfiere en la formación de nubes y reduce la evapotranspiración de los árboles, debilitando los ríos voladores —corrientes de humedad que sostienen las lluvias locales y continentales—. El fuego no solo consume la tierra; también corta el flujo del agua en el aire.

28 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Fragmentos

Un hombre corta en partes los árboles talados para facilitar su transporte y venta. La segmentación del tronco es una etapa clave de la tala selectiva: ayuda a ocultar el origen de la madera, facilita su carga en pequeñas embarcaciones o vehículos y permite su ingreso fragmentado a circuitos informales de comercialización. Al reducir el volumen visible de cada árbol, esta práctica diluye la huella del bosque extraído y dificulta el rastreo de la ilegalidad de la madera.

29 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Transporte

Un hombre carga un camión con piezas de madera a lo largo de la carretera de Zungarococha. La distribución se realiza por rutas secundarias y en horarios variables para evitar inspecciones, conectando las zonas de tala con aserraderos, depósitos informales y mercados locales. El transporte fragmentado en camiones pequeños camufla el origen de la madera y sostiene un flujo constante que, con el tiempo, intensifica la presión sobre la selva amazónica.


29 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.

Marcados

Un número incalculable de árboles es marcado cada semana para ser talado. Según la plataforma internacional de monitoreo forestal Global Forest Watch, Loreto registró más de 30 mil alertas de deforestación entre el 24 y el 31 de diciembre de 2025, que abarcan un total de 420 hectáreas —equivalentes a 588 campos de fútbol—.


30 de diciembre de 2025. Centro poblado de Zungarococha, Iquitos. Loreto, Perú.