Juan Velasco Alvarado:
La comunidad de La Libertad
que tiene el 99.6% de su territorio
concesionado a mineras
Los ciudadanos de la comunidad campesina quechua Juan Velasco Alvarado, en la sierra de La Libertad, se han enterado recientemente de que el 99.6% de su territorio ha sido entregado a 13 mineras y 7 empresarios. Dentro del terreno concesionado hay ríos y lagunas que salen de la Reserva del Huaylillas y que riegan los cultivos de más de 500 agricultores. La Reserva del Huaylillas hoy no solo está amenazada por la gran minería, sino también por la minería informal, que se ha convertido en un problema social y ambiental.
Por: Valeria Vicente Vásquez
Teófilo Peña Leonardo recuerda claramente la tarde en la que se enteró de que su casa, su chacra y los ríos que dan agua a su familia podrían desaparecer. Fue hace tres años, donde los ciudadanos de su comunidad escucharon la noticia de parte de un funcionario de la municipalidad local: el 99.6% del subsuelo de las 11 mil hectáreas que pertenecen a la comunidad había sido concesionado a 13 mineras y 7 empresarios.
En la sierra de la región La Libertad, a más de 4 mil metros de altura, se ubica la comunidad campesina quechua Juan Velasco Alvarado donde viven más de 3 mil ciudadanos. Uno de ellos es Teófilo Peña. Los caseríos que hay en la comunidad son La Florida, Yamobamba, Agua Blanca y Shanga. Todos dependen del campo para subsistir. Cultivan tubérculos, plantas medicinales, cebada, trigo, entre otros productos andinos.
“En este lugar hay recursos hídricos que abastecen al pueblo de Huamachuco. No podemos permitir que destruyan lo que tenemos bajo nuestras tierras. Estas son las fuentes hídricas que nos permiten sobrevivir”, dice Peña, de 54 años y actual presidente de la comunidad.
De iniciar actividades de exploración o explotación minera, estarían en juego no solo las tierras agrícolas y el hogar de 500 familias, sino también 27 lagunas de la Reserva del Huaylillas. Peña explica que las lagunas son la principal fuente de agua para la población local.
Teófilo Peña
Presidente la Comunidad Juan Velasco Alvarado (La Libertad)
«Recién nos enteramos que hay unas concesiones mineras que están en las partes altas de las cuencas del Huaylillas. Si entra la actividad minera, perderíamos los manantiales que dan agua para la comunidad»
“De la Reserva del Huaylillas también viene el agua potable para la capital del distrito de Huamachuco, una de las provincias más importantes de la sierra de la Libertad”, explica Nury García, directora de Proyecto Amigo, organización que trabaja de la mano de la comunidad para la proyectos agrícolas y la defensa legal de su territorio.
La Reserva del Huaylillas alberga las cabeceras de cuenca de los ríos Grande, Yamobamba, Condebamba, Crisnejas y Marañón. En 2018, el Gobierno Regional de La Libertad la declaró como Sitio Prioritario para la Conservación de la Diversidad Biológica y Patrimonio Cultural.
La Libertad también es una región históricamente minera. Lidera la producción de oro en Perú, según el Boletín Estadístico Minero del Ministerio de Energía y Minas de septiembre de 2025. Un reporte de CooperAcción señala que generó la tercera parte de la producción nacional de oro durante el primer trimestre de 2025. Ese mismo año, La Libertad recibió S/ 755 millones del canon minero.
Las grandes mineras que operan en la zona aledaña a la comunidad Juan Velasco Alvarado, como Boro Misquichilca, La Arena y Summa Gold, han levantado bibliotecas, pavimentado carreteras y electrificado pueblos en la provincia Sánchez Carrión.
Desde 2012, han invertido S/ 133 millones a través del mecanismo de Obras por Impuestos. Por cada proyecto de servicio público que realizan, el Estado les permite descontar millones de soles de sus tributos. En las zonas donde han ejecutado las obras, vive la mayor parte de sus trabajadores.
“De la Reserva del Huaylillas también viene el agua potable para la capital del distrito de Huamachuco, una de las provincias más importantes de la sierra de la Libertad”, explica Nury García, directora de Proyecto Amigo, organización que trabaja de la mano de la comunidad para la proyectos agrícolas y la defensa legal de su territorio.
Debajo del territorio de la Comunidad Juan Velasco Alvarado ahora hay 35 concesiones mineras. De esta cifra, siete pertenecen a La Arena, un proyecto que explota cobre y oro a menos de 10 kilómetros. En diciembre de 2024, La Arena pasó a ser administrada por la empresa china Zijin Mining.
Otras cuatro concesiones pertenecen a la minera Summa Gold Corporation, vinculada a Fidel Sánchez Alayo, del clan Sánchez Paredes, que están procesados por lavado de dinero proveniente del narcotráfico. En la lista de concesionarios también figuran la minera Boroo Misquichilca, Compañía Minera Los Andes y Minera Zaira SAC.
Beatriz Cortez, abogada de Red Muqui, explica que el Estado es el titular originario de manera soberana de los recursos naturales. Pero, mediante un trámite administrativo, concesiona a un privado el derecho a la explotación de los recursos naturales que se encuentran en el subsuelo. El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET) otorga las concesiones para la mediana y gran minería. Los gobiernos regionales se encargan de la minería artesanal y la pequeña minería dentro de su jurisdicción.
Beatriz Cortez
Abogada de Red Muqui
«Las concesiones mineras se entregan sin ningún tipo de criterio ambiental ni de análisis del terreno superficial. Para conseguir una concesión minera se paga USD 3 por hectárea de terreno»
“El procedimiento establece algunos requisitos de tipo administrativo. Sin embargo, no hay un criterio ambiental ni de análisis del terreno superficial. Una minera entra con muchísimo poder técnico, económico y político. Creemos que hay una asimetría muy grande en la capacidad de negociación”, señala Cortez.
La actual Ley General de Minería establece el pago anual de solo tres dólares por hectárea para comprar una concesión. No se necesita consulta previa ni informar a las personas o comunidades que viven en la superficie.
“La comunidad considera que se está vulnerando su derecho como pueblos indígenas a la propiedad, a la autodeterminación y que hay serios riesgos para el equilibrio ecológico de la zona. Nuestra Ley de Consulta Previa no establece la consulta para la concesión y da carta abierta a los órganos administrativos para que puedan seguir otorgando a pesar de que ha habido diversas demandas ante el Poder Judicial”, sostiene Cortez.
Margarita Polo Quispe es una agricultora de 49 años y desde que nació ha vivido en el caserío Agua Blanca. Guarda las fotos que tomó de las montañas que existían antes de que empezara a operar la mina La Arena hace 15 años. Los cerros verdes del papel contrastan con el tajo abierto que ahora está en su lugar.
Margarita Polo
Agricultora de la comunidad Juan Velasco Alvarado
«Si en caso entrara la mina, ¿usted cree que veríamos el cerro así? No. Lo veríamos así, como allá, en La Arena. Y para qué nos serviría. Papa no podríamos sembrar, trucha no podríamos criar, ni ganado, ni cuyes, porque ya el relave todo mataría, Con todo y el pasto. No habría nada»
La Fiscalía Especializada en Material Ambiental (FEMA) de La Libertad y la DEPINCRI de Huamachuco han identificado que dentro de los socavones suelen trabajar de 10 a 15 personas en jornadas de más de 12 horas.
Los obreros o “picadores”, como se les conoce, están en la base de la pirámide. Suelen ser jóvenes entre 16 a 18 años o personas de la tercera edad que ganan aproximadamente 80 soles por jornada y se encargan de picar las paredes y sacar en sacos la roca mineralizada. Luego están los “perforistas” y “mecheros” que pueden ganar 150 soles por día y se encargan de perforar la pared y ubicar los explosivos.
A la semana, pueden sacar del socavón hasta 25 toneladas de roca mineralizada, que luego es transportada en camiones a la ciudad de Trujillo para su refinamiento. La onza de oro se vende a mil dólares en el mercado informal. En las casas legales de compra y venta de oro cuesta 4 mil dólares. Y en el mercado internacional el valor es cinco veces más.
Con la actual fiebre por el oro, los socavones informales se han multiplicado por las montañas de la Reserva del Huaylillas que rodean la comunidad Juan Velasco Alvarado.
Nury García
Directora de Proyecto Amigo
«La comunidad Juan Velasco Alvarado es una de las comunidades cuyo ecosistema es el más importante. De viene el agua potable para la capital del distrito. También se ejercen una serie de actividades agrícolas, pecuarias que son importantes para los comuneros»
En caso entrara la mina, ¿usted cree que veríamos el cerro así? No. Lo veríamos así, como en La Arena. Y para qué nos serviría. Papa no podríamos sembrar, trucha no podríamos criar, ni ganado, ni cuyes, porque ya el relave todo mataría”, dice.
Dentro de las 11 mil hectáreas que pertenecen a la comunidad Juan Velasco Alvarado, los comuneros han localizado un relave minero cerca a uno de los ríos que nacen en la Reserva del Huaylillas. El Inventario Nacional de Pasivos Ambientales Mineros identificó hasta finales de 2025 siete en los alrededores. De esta cifra, seis se encuentran en la zona de operaciones de La Arena y son residuos mineros: bocaminas, desmontes y relaves.
Un análisis realizado por la Red Muqui a inicios de este año identificó niveles elevados de arsénico, cadmio, cobalto y otros metales pesados en las cabeceras de cuenca de la Reserva del Huaylillas que superan los estándares de calidad ambiental.
La gran minería avanza a pasos agigantados en la sierra de La Libertad. Pero, al mismo tiempo, también lo hace la minería informal. El Departamento de Investigación Criminal (DEPINCRI) de Huamachuco registró que, en los últimos 3 meses, se realizaron más de 20 intervenciones en contra de la minería informal en la provincia Sanchez Carrión. A inicios de 2026, realizaron un operativo dentro del territorio de la comunidad campesina Juan Velasco Alvarado.
Las autoridades del gobierno local, la Fiscalía y la Policía no se dan abasto para intervenir los sitios donde prolifera la minería informal en Huamachuco. Los comuneros de Juan Velasco Alvarado se han organizado para clausurar los socavones informales y frenar el desastre ambiental y social en su territorio.
“Vamos a seguir vigilantes de todo esto. Mi persona se responsabiliza de no dejar estos mineros informales que contaminan el agua, las lagunas, porque nos trae tantos problemas esta situación. Vemos las minas en los alrededores, pero nuestra comunidad debe ser limpia”, dice Teófilo Peña.
“Nos preocupa las generaciones que vienen, los hijos de nuestros hijos. Porque nosotros decimos, ‘Bueno, pero si mira hoy las consecuencias que estamos pasando y qué será lo que viene después’”, reflexiona el presidente de la comunidad.
EL FOCO consultó a la Gerencia de Energía y Minas del Gobierno Regional de La Libertad sobre las medidas que toman para frenar la presencia de la minería informal en la comunidad Juan Velasco Alvarado, pero no hubo respuesta.
También solicitamos una entrevista con el INGEMMET sobre el proceso administrativo para otorgar concesiones mineras, pero también optaron por el silencio. Las mineras La Arena y Summa Gold tampoco respondieron a los mensajes.
Más información:
Edición periodística: Eloy Marchán
Un informe especial es parte del segmento "Lo que está en juego" de Red Muqui.