Christian Rosas, operador político de Keiko Fujimori, es acusado de violencia familiar

Christian Rosas, operador político de Keiko Fujimori, es acusado de violencia familiar

El FOCO accedió a una serie de audios donde se escucha a la esposa del líder de “Con Mis Hijos No te Metas” decir que Rosas la cachetea, la maltrata y la ha botado reiteradas veces de su casa. Rosas responde diciendo que lo que ella sostiene en las cintas “quizás es subjetivo, interpretativo”.
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En los últimos días, la candidata presidencial Keiko Fujimori ha venido buscando insistentemente captar el voto femenino. Ella cree que así este domingo 6 de junio logrará imponerse a su contrincante Pedro Castillo. Por eso, cada una de sus recientes promesas electorales siempre las terminó con la frase: “Palabra de mamá”. Lo que no ha contado Fujimori es que entre sus filas de operadores políticos más cercanos tiene a una persona acusada por su propia esposa de violencia familiar. Se trata de Christian Rosas Calderón, líder del movimiento conservador “Con Mis Hijos No Te Metas” y nexo de Fujimori con las iglesias evangélicas.

EL FOCO accedió a una serie de audios de la esposa de Rosas, Anyela, quien sostiene que el líder conservador la ha maltratado física y psicológicamente. “Me dijo ‘eres una idiota, eres una imbécil, un estorbo, no sirves para nada’. Me quitó a —— (el hijo de ambos) de los brazos, me llevó al baño y me metió un montón de cachetadas”, se escucha decir a Anyela en uno de los registros que están en poder de esta plataforma periodística.

Los audios, según ha podido conocer EL FOCO, son mensajes de voz que ella ha enviado a diferentes amigos. Algunos extractos, según las fuentes, pertenecen a la grabación de una denuncia verbal que Anyela habría realizado hace unas semanas a la Línea 100, la central telefónica de ayuda a mujeres y niños que sufren de violencia familiar. El FOCO ha conversado, además, con amigos de la pareja y extrabajadoras domésticas, quienes confirmaron la violencia que desde hace unos años Rosas ejercería sobre su pareja e hijos. Uno de los amigos de la pareja incluso contó a esta publicación que una vez encontró a Anyela en Vivanda con el ojo morado y ella le dijo “no le digas nada”. Asimismo, las acusaciones de maltrato de Rosas contra su esposa son de conocimiento de la dirigencia de Fuerza Popular y de algunos pastores evangélicos.

15 de noviembre del 2018: Christian Rosas, junto a su esposa, en el mitin de “Con Mis Hijos No Te Metas”. (Foto: Facebook)

“Le dije a Christian: ‘quiero que me dejes de gritar. Yo no soy tu empleada”’, dice Anyela en una confesión a una persona de su entorno, a quien le cuenta la violencia económica y física que ejercería Rosas sobre ella.

Anyela es una abogada de 36 años que en el 2011 fue candidata al Congreso por Fuerza Popular. En esa contienda electoral se desempeñó como vocera oficial del partido y de ahí hay numerosas fotografías de ella con Keiko Fujimori. Anyela es natal de Andahuaylas y, según dijo en entrevistas periodísticas de la época, es simpatizante fujimorista desde los años noventa. En sus publicaciones en redes sociales, profesa su convicción evangélica y no se cansa de postear imágenes familiares junto a su esposo y sus dos pequeños hijos, una niña y un niño.

“Una vez me botó de la casa con mis hijitos a las tres de la mañana”, dice Anyela en un tercer audio en poder de EL FOCO. “Me dijo ‘lárgate’, vio a —— (el hijo de ambos), lo tiró al piso, lo puso ahí. ——– (la hija de ambos) dijo ‘yo me voy con mi mamá’ y nos botó a los tres”, narra la abogada al contar cómo reaccionó Rosas en una oportunidad en que lo encontró en casa bebiendo con un amigo y se puso furioso porque le “habían interrumpido la fiesta”.

Captura de pantalla de un registro fílmico de la reunión de Mark Vito Villanella con pastores evangélicos, que tuvo lugar hace dos semanas. A la derecha del esposo de Keiko Fujimori está Christian Rosas, el organizador de la cita.

Christian Rosas cobró popularidad en el 2016, cuando el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, a través del ministro de Educación Jaime Saavedra, intentó modificar los libros de textos escolares introduciendo el punto de igualdad de género con el objetivo de promover el respeto y la tolerancia hacia cualquier tipo de inclinación sexual. La propuesta generó una masiva oposición por los grupos religiosos más conservadores cuyo enardecimiento e indignación dio vida al movimiento conservador “Con Mis Hijos No Te Metas”.

El liderazgo del movimiento fue ejercido por Rosas, un joven politólogo de la Universidad Católica, supuesto defensor de la familia, la vida y los valores cristianos. Rosas es hijo del excongresista de Fuerza Popular Julio Rosas Huaranga, quien es pastor evangélico y fundador de la Alianza Cristiana y Misionera. Rosas, como su hijo, es un opositor de la igualdad de género y desde su curul ha presentado numerosos proyectos de ley para que no sea enseñada en los colegios públicos.

Ciertamente Christian Rosas se ha vuelto en los últimos años en un actor importante de la política nacional. En la primera vuelta fue asesor del candidato conservador Rafael López Aliaga, y en el balotaje presidencial ha pasado a trabajar para la candidatura de Keiko Fujimori. Rosas es quien ha propiciado las adhesiones y los pronunciamientos de diferentes pastores evangélicos en favor de la lideresa de Fuerza Popular. Hace dos semanas, Rosas llevó a Mark Vito Villanella, esposo de Fujimori, a una reunión con líderes evangélicos. De esa reunión hay un video en poder de EL FOCO.

Sobre la cita con Villanella, Rosas, incluso, publicó un post de Facebook con el comentario: “La clave de todo está en humillarse delante de Dios, pedir perdón y rogar por su gracias para triunfar. #MarkVito #KeikoSíVa”. Las redes sociales de Rosas están inundadas de publicidad en favor de Keiko Fujimori. El 15 de mayo, por ejemplo, publicó: “Este 6 de junio los peruanos podemos frenar en seco al partido de izquierda socialista marxista leninista mariateguista. Vota por la demokracia. #KeikoSíVa”.

EL FOCO buscó a especialistas y pastores evangélicos para recoger comentarios sobre la violencia psicológica, económica y física que hombres ejercen contra sus parejas. Esta actitud machista, según los especialistas consultados, se produce con el afán y objetivo de dejar por sentado su predominancia, rango e importancia, cuyo génesis no es otro que sus propios miedos e inseguridades.

“Ser un verdadero hombre significa mostrar ‘valentía’, ‘fortaleza’, ‘virilidad’. Es un tema de poder y de control, tengo que ejercer violencia para demostrar que no soy un pisado, que no soy un mantenido, que las decisiones las tomo yo. Si yo dejo que mi pareja me alce la voz o me grite, eso me hace sentir poco masculino. Hay mucho miedo a perder privilegios, a que la imagen de ese hombre ‘fuerte’ se vea afectada”, explica el psicólogo Christian Martínez.

Publicación de Facebook de Christian Rosas del último 15 de mayo. Rosas es el nexo de Keiko Fujimori con las iglesias evangélicas.

La formación pastoral evangélica también es otro aspecto para tomar en cuenta. En estas comunidades, aduce Alejandro Rivas, abogado de la ONG Paz y Esperanza, al menos tres de cada diez integrantes piensan que la “no sujeción”, es decir, la desobediencia de la mujer es lo que causa la violencia del marido.  “Hay creencias religiosas que justifican la violencia hacia la mujer, una de ellas es la mentalidad de pensar que esta debe sujetarse al varón”, explica Rivas, quien llevó a cabo la investigación Dentro de las Cuatro Paredes para ahondar en las causas y consecuencias del maltrato dentro de los hogares evangélicos.

Según el estudio de Rivas, “casi la mitad de los varones afirma que es justificable que una mujer se someta a su esposo, incluso si está siendo violentada”. Algunos pasajes bíblicos influencian estas creencias. En Timoteo 2, versículos 12 y 13, la Biblia reza: “no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después de Eva”. Y también en Corintios 14 se lee: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos”.

Estas citas bíblicas, dice Guillermo Guerrero, pastor de la Iglesia Evangélica Peruana desde hace más de veinte años, resultan perjudiciales y peligrosas porque no se interpretan ni contextualizan, sino que se entienden literalmente. “La Biblia, lamentablemente, justifica la agresión. Debemos reconocer que el ministerio pastoral está en manos de personas poco preparadas que no enseñan adecuadamente la palabra y que, al momento de aconsejar a alguien que viene sufriendo episodios de violencia, le responden ‘hermana, soporta’, ‘oremos’, ‘estás cargando tu cruz’, ‘estás siendo probada’”, apunta Guerrero.

El excongresista fujimorista Julio Rosas y su hijo Christian: ambos lideran la lucha contra la igualdad de género. (Foto: Congreso)

Todos los lenguajes, explica el pastor, evocan a mantener la situación de violencia, a guardar silencio frente a la actitud de esposo. Ante sus amistades y la Línea 100, Anyela decidió no guardar silencio. Sin embargo, cuando EL FOCO la contactó para preguntarle sobre estas revelaciones, se mostró confusa y aturdida y negó tajantemente que alguna vez haya sido violentada, afirmando que su esposo es “extraordinario” y “una persona maravillosa”. Según los expertos, que la víctima niegue todo no es una reacción inusual, sino todo lo contrario.

“Las víctimas están inmersas en un sistema del cual no puede salir porque sabe si sale, no le van a creer, la van a tratar de loca y va a ser mucho más violentada socialmente”, explica Martínez. “Que un evangélico denuncie violencia familiar significa aceptar que en esa Iglesia no está Dios, que la religión no sirve para nada, para no ser mal testimonio de mi fe hacia las autoridades no creyentes, mejor no digo nada”, dice Alejandro Rivas. “La imagen y autoestima de la mujer se deteriora tanto, que después de comentar el tema, se tira para atrás, a veces en la puerta de la comisaría y la fiscalía, se arrepienten”, puntualiza Guerrero.

Aunque la publicación Dentro de las Cuatro Paredes arroja que un mejor nivel de instrucción es una variable que contribuye a reducir la violencia interfamiliar, en el caso de Anyela no sería así.

Portada del informe Dentro de las cuatro paredes, que trata sobre la violencia en familias evangélicas. Pueden acceder al informe en: https://www.institutopaz.net/sistema/data/files/idcp_resumen%20_ejecutivo.pdf

Al ser cuestionado por EL FOCO respecto a los audios de su esposa, Christian Rosas reaccionó sorprendido. “Toda pareja se pelea. Si tu me preguntas si le he pegado, imposible. Si me preguntas si levanto la voz, evidentemente, cuando peleamos, ella también, es normal. Para empezar yo jamás… lo que siempre digo es ‘no seas tonta’… a ella y otras personas. Es una frase muy frecuente de parte mía”, respondió Rosas.

Los expertos consultados para este informe coinciden en que muy raramente los agresores y maltratadores de mujeres admiten sus actos violentos, ya que tienen temor de perder su status, especialmente si han llegado a una posición de liderazgo. Asimismo, los especialistas sostienen que este tipo de hombres se aprovechan de la condición de sumisión de la mujer que se pregona en la mayoría de las iglesias evangélicas y congregaciones religiosas.

En un momento de la conversación con esta plataforma periodística, el líder del movimiento “Con Mis Hijos No Te Metas” sostuvo que, si él hubiese golpeado a Anyela, ella ya lo habría denunciado porque es abogada. “Si ella dice eso (maltrato familiar), me imagino que tendrá que explicarlo. Que ella se sienta o se pueda haber sentir maltratada porque es una persona rarita en muchas áreas, ese es un tema que quizás es subjetivo, interpretativo”, añadió Rosas.

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