“Esto no es teatro”: la polémica por las obras virtuales

La pandemia de la COVID-19 empujó a los artistas a buscar nuevas formas de sustento. La aparición de puestas en escena remotas ha dividido a productores, artistas y a la propia audiencia.
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No hay fecha para que los teatros vuelvan a levantar el telón. Mientras tanto, se ha abierto una polémica sobre si las obras virtuales que se vienen dando vía Zoom o Meet son o no teatro. La reconocida actriz Ebelyn Ortiz es tajante: “no”. Y, en esa línea y siguiendo sus convicciones, ha decidido no actuar en obras que se trasmiten de manera remota.

“El teatro debe tener un espacio entre el espectador y el intérprete. Creo que esto que estamos viendo ahora, obras cortas con no más de 20 minutos, que es lo que aguanta el espectáculo virtual,debe ser llamado de otra forma. Es lo que creo”, sostiene Ortiz.

La pandemia obligó a cerrar todas las salas de teatro y demás espacios culturales, y repentinamente miles de artistas se vieron sin empleo. En el Perú se cancelaron 453 temporadas y se devolvieron 15 025 entradas. En cálculos generales se paralizó el movimiento de S/ 4.5 millones, según la Asociación Playbill, revista estadounidense especializada.

Obra El mundo iba realizada en el mes de julio vía Zoom. (Foto: Impro Testimonial)

Con el cierre de los teatros, no solo los actores y productores se quedan sin ingresos. Con ellos también se vieron sin sustento económico: iluminadores, anfitriones, tramoyeros y personal de boletería. Y, por si fuera poco, la COVID-19 llegó a nuestro país poco antes del Festival de Artes Escénicas de Lima, el evento más grande y esperado por el mundo teatral.

Han pasado más de siete meses desde la declaración del estado de emergencia nacional y las funciones presenciales no se han restablecido. El Gobierno ha dictado la reapertura de casi todas las actividades económicas, menos de las discotecas, bares, cines y los teatros. “Fuimos los primeros en cerrar y vamos a ser los últimos en abrir”, comenta Ortiz.

El debate: ¿Es o no teatro?

 Mucho se ha hablado de las actividades que han adoptado algunos artistas para tener un ingreso económico durante este periodo de emergencia sanitaria. Sin embargo, ¿es coherente la definición de “teatro virtual”? “No, lo siento. Esto para mi no es teatro, me da nostalgia ver algo por Zoom, no puedo. Gracias, mil disculpas”, escribió una joven durante una popular transmisión teatral online.

A falta de luces, risas y aplausos, hay quienes creen que se trata de una simple transmisión online que no representa dicho arte.

Pablo Saldarriaga, Ebelyn Ortiz y Carol Hernández opinan si el teatro virtual existe o es una contradicción. (Foto: Difusión)

Guillermo Corrales es productor teatral de Butaca C y cree el teatro online sí guarda la esencia. “Claro que considero que estamos haciendo teatro, es un teatro virtual por el hecho de que la obra es en vivo. Como espectador ya no estás en una butaca, pero sí en un sofá o en una cama, solo eso cambia”, sostiene Corrales.

El actor Pablo Saldarriaga tiene una opinión distinta: “El término no sé si es correcto, creo que se necesita un poco más de tiempo para definirlo. Se puede usar, pero no creo que sea posible el teatro virtual. No creo que sea teatro. Estas cosas virtuales dependen de una cámara o de una conexión, nadie antes en el teatro pensaba en la cámara o en la red”.

Una de las características de los nuevos formatos virtuales impartidos en YouTube Live, Meet o Zoom es que no pueden durar más de media hora para que el público no se distraiga o desconecte. Las obras también no pueden contar con más de 3 o 4 personajes, dadas las limitaciones visuales de la web y la plataforma usada. Algunas funciones sugieren tener solamente una conexión cableada a internet, para evitar inconvenientes.

“No, lo siento. Esto para mi no es teatro, me da nostalgia ver algo por Zoom, no puedo. Gracias, mil disculpas”, escribió una joven durante una popular transmisión teatral online.

Carol Hernández, investigadora y actriz de Improtestimonial, sostiene que la definición de teatro virtual no es apropiada. “Si es virtual, necesita un nuevo nombre porque es otro tipo de escenario. Es como un acto en vivo que tiene otro canal. Es como la gente que se está enamorando en pandemia por Tinder o Zoom. No se puede comparar al amor en físico. No van a ser iguales”, afirma.

Aldine Ávila es una joven actriz teatral y confiesa, con nostalgia, que se pierde mucho con la virtualidad. “Extraño las frases de aliento, hacer la famosa arenga minutos antes de entrar en escena y muchas cosas más, pero debemos pisar la tierra y decir: OK, por esta época vamos a reformular la manera de hacer las cosas y mantener la esperanza de que el teatro en el futuro va a regresar”, dice Ávila.

Las funciones virtuales son mucho más económicas y, sin duda, esto incentiva al público. Si una función presencial costaba entre 35 y 80 soles, una función virtual oscila los S/. 10 o S/. 30. Es decir, casi la mitad. “Nadie se iba a imaginar que la herramienta del director en la pandemia iba a ser el Zoom”. Ahora las limitaciones logísticas se han reducido enormemente, sostiene Corrales.

Si bien las funciones virtuales democratizan el arte y ofrecen una nueva dinámica de difusión, hay notables diferencias. Las comedias son las principales funciones en ofertarse y los temas, por lo general, hoy van relacionadas al contexto de la pandemia. “Sí creo que se deben hacer cosas que hablen de la COVID-19 o representar algunos clásicos que hablan de enfermedades y pandemias, pero la adaptación, el cambio en sí, siempre es disonante. Es importante que se informe, pero ya bastante tenemos con los noticieros”, comenta Ebelyn Ortiz.

La legendaria maestra de actuación Uta Hagen comentaba que para actuar se requiere un “contacto visual intenso y activo entre actores”. Lo cierto es que en la “nueva normalidad” se limitan también las técnicas de actuación entre dos personas que interactúan por una plataforma web.

Actualmente se viene pensando en rebautizar la puesta en escena vía web con otro nombre que resulte apropiado: teatro digital, actuación online o teatro remoto. Ello requiere, claro está, indagar hasta qué punto es posible la creación escénica a través de un soporte virtual.

Los bonos que no llegaron

 En materia económica las consecuencias de la pandemia han dejado al sector casi en la quiebra. Ello no solo pasa en el Perú, sino incluso en países como Alemania, donde las condiciones de trabajo de los artistas escénicos siempre han sido vistas con una mezcla de admiración y envidia. “Hacer teatro en el Perú nunca ha sido rentable. Yo hacia temporadas y en algunas hasta perdía dinero. Era casi un ejercicio de investigación para poder hacer cosas. Eran pocas las personas que ganaban”, comenta Hernández.

En julio el Ministerio de Cultura anunció subsidios económicos para aquellas personas y empresas que desarrollan actividades culturales. El fondo contaba con un presupuesto de S/. 50 millones e iba orientado a amortiguar los efectos socioeconómicos de las industrias culturales, las artes y actividades vinculadas al fomento de la cultura y las tradiciones.

Según el Gobierno, 10 mil personas naturales y jurídicas se beneficiarían con los subsidios. Aunque anunciaron que el monto sería entregado en agosto, sin embargo, las entregas aún no se materializan con eficiencia. “Ninguno ha recibido. Conozco a gente que ha postulado, pero no tienen respuesta hasta el día de hoy”, sostiene Aldine Ávila.

Al respecto, Ebelyn Ortiz añade: “Entiendo que ha habido apoyo a algunos grupos y algunos somos más privilegiados que otros, pero, personalmente, no conozco a gente que haya recibido algún tipo de ayuda”.

“Hacer teatro en el Perú nunca ha sido rentable. Yo hacia temporadas y en algunas hasta perdía dinero. Era casi un ejercicio de investigación para poder hacer cosas. Eran pocas las personas que ganaban”.

Si bien el teatro virtual nace como una forma de innovar para obtener ingresos, hay quienes dependían del sector cultural indirectamente y solo les queda seguir en la lenta espera de una futura reactivación. “Aparte de artistas hay un montón de personas que se han quedado en la calle. El luminotécnico y el sonidista y los anfitriones están sin trabajo. Aquellos que armaban las escenografías, un montón de gente que se ha quedado sin nada”, explica Corrales.

El esperado retorno

En las últimas semanas se han pronunciado diversos actores para exigir la apertura de teatros con un protocolo definido. Sin embargo, desde el Ministerio de Cultura indican que “no es alentador” el panorama de reapertura. “La gente no va a ir a la sala, no solo por el miedo, sino por el dinero. No solo va a ser peligroso por el virus, sino que va a ser imposible pagarlo. Creo que se va a convertir todo en algo aún más elitista”, sostiene Pablo Saldarriaga.

Ebelyn Ortiz, por su parte, hace un apunte importante: el tiempo de preparación para una puesta en escena. “Nosotros necesitamos como 4 meses de producción antes de un estreno. Si en el siguiente mes se abren, recién el próximo año vamos a poder estrenar. Sí me parece injusto que no conozcan la forma en cómo trabajamos”, dice Ortiz.

En otros países se están experimentando propuestas híbridas, es decir, con un número de espectadores en físico mientras que otros se mantienen en digital. Es muy interesante el formato semipresencial que se dio en el Grec de Barcelona, donde hubo público en la obra, pero también en la plaza fuera del teatro, donde se emitía en directo en una pantalla donde había mesas guardando la distancia social.

Artistas han manifestado la necesidad de un protocolo para reaperturar las salas. (Foto: Difusión)

 

“La gente no va a ir a la sala, no solo por el miedo, sino por el dinero. No solo va a ser peligroso por el virus, sino que va a ser imposible pagarlo. Creo que se va a convertir todo en algo aún más elitista”.

De cara al futuro, el gran desafío es formar públicos, cambiar el concepto de teatro y repensar en su valía. “En el Perú no hay una cultura de teatro, estamos muy acostumbrados a la burla, creen que algo cómico o vulgar ya es lo máximo”, sostiene Ávila.

Como consecuencia de estos procesos de innovación, es muy probable que en el futuro los festivales tengan un apartado más pequeño —o grande— para los formatos virtuales. De momento ya se sabe que el Festival de Artes Escénicas de Lima será de manera virtual.

García Lorca decía que el teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana. Aunque conceptualmente la función es el reino de lo presencial y lo vívido, este periodo puede bien asemejarse a un interludio entre dos actos. Esos lapsos que sirven para incrementar nuestra expectativa y para hacer que, cuando se vuelva a abrir el telón, el escenario se vea mucho más grande y los aplausos sean estridentes.

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