Cuatrocientos médicos residentes del Hospital Almenara fueron vacunados luego de dos días de huelga

Cuatrocientos médicos residentes del Hospital Almenara fueron vacunados luego de dos días de huelga

Tras negarse a atender pacientes en las áreas Covid y realizar plantones, los médicos residentes del Hospital Almenara recibieron la primera dosis de la vacuna recién el sábado gracias a un padrón de vacunación que ellos mismos elaboraron. De otra manera no hubieran sido incluidos, porque a pesar de estar expuestos al virus son considerados como personal administrativo.
El plantón del viernes en la puerta 2 del área de consulta externa. Antes de que hicieran un nuevo plantón, el sábado por la mañana los incluyeron en el proceso de vacunación. Foto: El Foco/Fabiola Granda
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Esta es la primera entrega de una investigación colaborativa entre El Foco y Salud con Lupa.

Una culebra de gente rodea el área de consulta externa del Hospital Guillermo Almenara, en La Victoria. Una culebra que nace en el jirón García Naranjo, dobla en el jirón Abtao y continúa en la avenida 28 de julio. Son las 8:30 de la mañana del último viernes y la jornada de vacunación del personal de salud contra la Covid-19 no es el proceso ordenado de quienes pregonan el cumplimiento de las medidas sanitarias sino más bien una aglomeración similar a la que encontraríamos afuera de un canal de televisión para pasar un casting de algún reality de canto.

No es su culpa necesariamente. Y no solo porque la señalética para guardar distancia termine en la esquina. El proceso en el Hospital Almenara se ha balanceado entre la poca transparencia y la incertidumbre. Basta parar la oreja a un costado de la cola, y escuchar lo que no querrán repetir luego por temor a represalias. “Se han colado los administrativos”, “¿Viste a los de nutrición? Qué conchudos”, “Los que hacen remoto (telemedicina) ya se vacunaron también”, “¿Tu jefe te anotó en la lista?”, “La página (web) no funciona. Es una burla”.

La interminable cola en el jirón Abtao que debió evitarse. Como todo fue de un momento a otro, el personal médico se puso a revisar y llenar el consentimiento informado en plena cola. Foto: El Foco/Fabiola Granda

La vacunación del personal de salud en el Hospital Almenara empezó tarde. Un día después de celebrar los 80 años de la institución y dos días después del Hospital Rebagliati. Empezó cuando la vacuna de Sinopharm ya había llegado a 25 ciudades del país, los testimonios de los primeros doctores y enfermeros inmunizados nos habían sensibilizado y la noticia de que el expresidente Martín Vizcarra se había vacunado en secreto comenzaba a esparcirse en las redacciones. Empezó sin previo aviso, sin un comunicado oficial y cogiendo desprevenidos a quienes les tocaba guardia o estaban de descanso. Por eso la cola de tres cuadras. Son aquellos que no alcanzaron un turno el jueves en el brevísimo lapso que dispusieron entre las 2pm. y las 5p.m.

La demora ha perjudicado a los pacientes. Como todo el personal médico está en la cola, no hay quienes puedan atender las consultas a pesar de que las citas ya han sido pactadas. “Vuelva el lunes. Hoy solo funciona farmacia”, repetirán los vigilantes una y otra vez. No son pocos los pacientes de edad avanzada con afectaciones graves, como Óscar Torres Gamarra, el señor cabizbajo de 76 años que apenas puede sostenerse en un banquito de plástico al lado de la entrada. “Mi padre tiene cáncer a la boca y arritmia. No puede ser que lo exponga por la negligencia del hospital. Lo hemos traído por las puras”, reclama su hija Regina.

Óscar Torres es uno de los tantos pacientes agraviados por la desorganización del Hospital Almenara. A pesar de ser un paciente oncológico postergaron su cita. Foto: El Foco/Fabiola Granda

La jornada de vacunación prosigue en el estacionamiento de consulta externa donde han acondicionado una carpa y una decena de sillas. Afuera, en la cola, muchos desconocen si han sido incluidos en el padrón. Aunque sus jefes de área mandaron una lista resulta que no figuran en el sistema virtual de consulta que creó Essalud. O viceversa: algunos aparecen, pero les han dicho que no están habilitados. “Mi esposa es enfermera en UCI. Metió sus datos y salió que le tocaba vacunarse hoy, pero ahora le han dicho que no está en la lista. Ese sistema no sirve”, dice un doctor que prefiere mantenerse en el anonimato, y que está haciendo cola desde las 7 de la mañana.

A las 9:30 p. m., en la entrada contigua, en la puerta 2, un grupo de doctores con carteles comienza a juntarse. “Vacunarse es mi derecho”, “Primera línea de defensa sin armas para continuar la lucha”, “Seguiremos siendo carne de cañón”, “Asistente sé consciente: prioriza a tus residentes”.

En efecto, los 395 médicos residentes del Hospital Almenara, aquellos doctores recibidos que están en búsqueda de su especialización, no han sido considerados para recibir la vacuna de Sinopharm. Poco han importado sus guardias en las áreas Covid donde están expuestos a los contagios durante seis horas por turno. O que en la práctica hagan exactamente lo que hace un personal asistencial: atender, revisar, evaluar, recetar, medir, decidir, comunicar. Por esa ingrata jerarquía que prevalece en distintos ámbitos, los médicos residentes están adscritos a la Oficina de Capacitación y, por lo tanto, son valorados como personal administrativo, cuando la realidad indica lo contrario. Este punto no fue resarcido a la hora de presentar los padrones de vacunación. Esa fue la explicación que Jorge Amorós, gerente de la Red Prestacional Almenara de Essalud, les dio a los geriatras y representantes de los residentes Rodrigo Núñez y Eduardo Cabellos, en una reunión al paso el jueves por la tarde.

Foto: El Foco/Fabiola Granda
Foto: El Foco/Fabiola Granda
Foto: El Foco/Fabiola Granda

“El padrón de vacunas no se basó en el criterio asistencial sino solamente en una planilla. Lo que más nos molesta es que han incluido médicos que han estado en trabajo remoto. Los hemos visto, sabemos quiénes son. Los pifiamos, les gritamos: ‘vacúnate con vergüenza’”, dice el doctor Cabellos, quien el miércoles atendió a 34 pacientes infectados con coronavirus.

Rodrigo Núñez, por su parte, cuenta que el doctor Jorge Amorós, gerente de la Red Almenara, le indicó que ellos habían cumplido con mandar la lista del personal médico a través del área de Recursos Humanos, pero que la instancia encargada de fijar la prioridad no es Essalud sino el Ministerio de Salud. Por eso el viernes, mientras el personal médico continuaba haciendo cola para recibir su primera dosis, y los pacientes se arremolinaba en la puerta, impotentes, por haber salido en vano de sus casas, los médicos residentes en su conjunto fijaron una medida de presión: no ingresar a las áreas Covid de emergencia y hospitalización hasta que no sinceren las listas de vacunación y no los tomen en cuenta en una programación oficial.

El documento oficial nunca existirá. Pero entrarán en razón. El sábado a las 10 a.m., por intermedio de la Jefatura del Departamento de Medicina y justo cuando los residentes estaban por realizar el segundo plantón, Rodrigo Núñez se enteró que la gerencia autorizaba la vacunación de los médicos residentes inmediatamente. No hubo un comunicado interno. Ni siquiera un email. Solo una conversación verbal. “No nos precisaron la cantidad exacta ni quiénes. Lamentablemente no hubo nada oficial y el hermetismo del padrón de vacunación continuó. Gracias a que nosotros mismos elaboramos una lista es que el proceso no fue más caótico”, dice el doctor Rodrigo Núñez quien terminó dándole la noticia a sus colegas a través de un grupo de WhatsApp.

El espacio de vacunación que acondicionó el Almenara para vacunar a su personal de salud, en el estacionamiento del área de consulta externa. Foto: El Foco/Fabiola Granda

Así es. Fueron los mismos médicos residentes quienes le facilitaron su padrón a la gerencia, dividiendo al personal en cinco prioridades de acuerdo al tiempo de exposición a los contagios:

1) Especialidades que conviven a diario con el virus: Emergencia y Unidad de Cuidados Intensivos.
2) Especialidades que tienen a su cargo pisos de hospitalización Covid y, además, suelen ingresar a Emergencia Covid: medicina interna, neumología, neurología, psiquiatría, hematología, oncología, reumatología, cardiología, dermatología, endocrinología, geriatría, gastroenterología, enfermedades infecciosas.
3) Especialidades que durante sus guardias ingresan a áreas Covid: áreas quirúrgicas, medicina familiar, física y rehabilitación, medicina nuclear, medicina ocupacional, nefrología, patología clínica, pediatría, radiología.
4) Especialidades que si bien no ingresan permanentemente a áreas Covid tienen contacto con pacientes en sus tópicos de emergencia: anestesiología, cirugía general, cirugía pediátrica, traumatología, ginecología.
5) Especialidades con un contacto eventual con pacientes Covid: cirugía de cabeza y cuello, cirugía de tórax, neurocirugía, oftalmología, otorrinolaringología, urología, cirugía de mano, anatomía patológica.

Ese mismo sábado, otra vez tomando decisiones de un momento a otro, se vacunaron 185 médicos residentes, tanto de prioridad 1 como de prioridad 2. El domingo se completó la jornada con los grupos de prioridad 3, 4 y 5, salvo algunas excepciones puntuales por ciertas contraindicaciones.

“Si el mismo hospital no sabe quiénes son sus elementos de prioridad, ¿dónde estamos? Nosotros somos necesarios”, se queja la doctora Silvia Marzola, una residente del tercer año del área de reumatología. En tres semanas los 395 médicos residentes del Hospital Almenara deberán recibir su segunda dosis de la vacuna de Sinopharm. ¿Existirá un padrón oficial y público para aquel entonces o se verán obligados a tomar medidas de fuerza nuevamente? Mientras tanto, los pacientes —ay de los pacientes— en medio del culebrón.

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